Pablo Casado y su modelo de natalidad: una familia galardonada con el Premio a la Natalidad en 1969 (17 hijos)

Todos conocemos los hechos de la asociación ultracatólica Hazte Oír, sus autobuses homófobos y machistas, sus manifestaciones en contra de los derechos y de la diversidad. Sin embargo, son muchas las organizaciones que llevan el mensaje cristiano a los mismos niveles de lo expresado en la Biblia, es decir, de un texto sagrado que no debería tener otro fin que la catequización o la enseñanza religiosa, no a crear unos cánones de comportamiento. Sin embargo, estos movimientos ultracristianos que apoyan a Pablo Casado atacan a la mujer aplicando en sus mensajes y en sus catecumenados fragmentos de la Biblia y del Nuevo Testamento que las humillan en la sumisión absoluta al hombre.

Según estos movimientos, la prioridad de la mujer es la sumisión al hombre porque así lo determinó Dios y para sostener esta barbaridad se basan en un texto del Génesis: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». Esta cita fue muy utilizada por las diferentes Iglesias, Rouco Varela, el Partido Popular, el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o los miembros de Camino Catecumenal (los llamados Kikos) para atacar a los nuevos modelos de familia.

En la página web de uno de estos movimientos ultracristianos se puede leer lo siguiente: «Dios hizo a la mujer con el propósito de ser “ayuda idónea para él” (Génesis). La Biblia deja claro que este propósito divino en la creación de la mujer en ninguna manera la hace a ella un ser inferior. La mujer cristiana debe ser una ayuda a su marido físicamente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Ella es el complemento del hombre. Ella debe ser su ánimo y aquella que le conforta». Es decir, que, aunque pretenden dejar claro que la mujer no es un ser inferior, es la esclava del hombre.

El rol que estos movimientos ultracristianos dan a la mujer es el de la fiel esposa sin libertad que tiene el potencial que se gane en base a lo que haga por y para el hombre. Para este argumento vuelven a recurrir a la Biblia, en concreto en el libro de los Proverbios: «La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos».

Cada una de estas organizaciones ultracatólicas tiene para la mujer una interpretación de su papel en la sociedad, pero siempre bajo la imprescindible sumisión al hombre, similar al Manual de la Buena Esposa publicado por la Sección Femenina de Falange. Para lograr captar la conciencia de esa sumisión vuelven a recurrir a la Biblia, en concreto, a los textos epistolares del Nuevo Testamento:

  • «Las mujeres están sometidas a sus propios maridos como al Señor», Efesios.
  • «Mujeres, están sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor», Colosenses.
  • «Asimismo ustedes, mujeres, están sujetas a sus maridos, de modo que, si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres», Primera Carta de Pedro.
  • «Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración. Vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio», Corintios.

En estos textos bíblicos en los que se basan los movimientos ultracristianos que apoyaron a Pablo Casado, podemos ver que, incluso, se niegan derechos fundamentales. Si esas citas se utilizaran como base para la educación o el adoctrinamiento nos encontraríamos ante una sociedad que va camino de la destrucción de las esencias primigenias de los derechos humanos. El problema es que esos textos fueron escritos hace miles de años y la pretensión de transponerlos a la actualidad muestra la regresión que pretenden los partidos ultraconservadores occidentales.

La ideología ultracristiana y los partidos del Eje de la derecha como canalizadores de la reacción patriarcal

Todo esto se enmarca en la reacción del patriarcado ante el avance del feminismo y de la transformación de la sociedad hacia una igualdad real que ya es imparable. En España, esa reacción tóxica está canalizada por Vox y por una parte del Partido Popular.

Si comparamos las medidas propuestas por la formación ultrafascista de Santiago Abascal, en las que quieren derogar de facto la gran mayoría de los derechos logrados por las mujeres, podemos comprobar que no hay mucha diferencia con los postulados de esos grupos ultracristianos que, por cierto, fueron fundamentales para la victoria del neonazi Jair Bolsonaro en las elecciones brasileñas.

El patriarcado tradicional, el concepto del macho ibérico que representan las bilis de Abascal y Casado, no es más que la transposición de los pasajes bíblicos a la ley actual. Esto es peligroso puesto que hay un paso muy corto entre tomar como base ideológica las cartas apostólicas, el Génesis o el Libro de los Proverbios, y solicitar la aplicación de los castigos contra las mujeres del Levítico, algo así como la implementación en un país occidental de una especie de sharía cristiana.

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