Hoy ha sido convocada a nivel mundial una huelga en protesta por las políticas de los Estados contra el cambio climático. En todo el mundo se están celebrando manifestaciones multitudinarias, lideradas principalmente por estudiantes. Las movilizaciones finalizarán con el acto central de esta protesta global que se celebrará en Nueva York, con una marcha que estará encabezada por la activista sueca de  16 años Greta Thunberg, impulsora del movimiento Fridays for Future.

En semanas anteriores, hemos podido ver a la presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botín, en Groenlandia junto al presentador Jesús Calleja contemplando con sus propios ojos los efectos del calentamiento global en los glaciares de la isla danesa. Ahora que lo ha visto con sus propios ojos, ¿se pondrá la señora Botín al frente de las movilizaciones contra el cambio climático?

Estas movilizaciones a nivel mundial guardan un mensaje muy claro que quiere dar la sociedad civil a sus dirigentes: menos palabras y más hechos. Por tanto, la señora Botín lo tiene muy fácil. Tal vez no hiciera falta que saliera de su coche y se juntara con los miles de manifestantes, pero sí que sus actos se podrían corresponder con sus palabras y, de este modo, demostrar un compromiso real con esta causa que nos afecta a todos y  que no se quede sólo en una campaña de imagen previa al lanzamiento de un producto bancario «sostenible», tal y como ocurrió cuando se declaró feminista y el banco, a las pocas semanas, sacó un fondo destinado a las mujeres.

El Banco Santander financia a empresas que producen gases de efecto invernadero que causan el derretimiento del hielo y generan el calentamiento global y es una de las entidades que más invierte en compañías de combustibles fósiles por encima de los 4.500 millones de dólares anuales con un total de 14.973 desde la firma de los Acuerdos de París.

En las propias juntas de accionistas de la entidad cántabra se le ha recordado a Ana Patricia Botín cómo el Santander está financiando a algunas de las mayores empresas del sector del carbón en el mundo, como CEZ en República Checa, PGE y Tauron en Polonia, RWE en Alemania, SGCC y SPIC en China o Marubeni Corporation en Japón.

Por tanto, si Ana Patricia Botín pretende hacernos creer ahora que se ha convertido en una activista contra el cambio climático no tiene más que actuar y buscar el modo en que la entidad que preside deje de financiar a empresas que está demostrado que provocan la aceleración del calentamiento global. Si así lo hiciera se convertiría en una pieza importante en esta lucha que es de todos, no lo olvidemos, porque afecta a toda la Humanidad.

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2 Comentarios

  1. Se conoce como terrorismo financiero o terrorismo económico a aquellos actos sobre la economia que acarrean la vulneración de derechos humanos en algún estrato social.
    Hay quien considera que debería ser reconocido como parte de la lista de crímenes contra la humanidad.

    La concentración de poder económico ha dado a la banca sistémica y a las grandes corporaciones la posibilidad de controlar los mecanismos de la economía en beneficio propio, convirtiéndola en un casino especulativo en donde desarrollan instrumentos financieros muy sofisticados con los que practican la violencia «de guante blanco», (Ej. Caso Banco Popular) un auténtico terrorismo financiero que doblega a los gobiernos y a las democracias cuando los políticos olvidan sus responsabilidades y dejan desprotegida a la población frente a los especuladores que se adueñan de los mercados. El resultado de una economía en manos de la oligarquía financiera es el alto endeudamiento, un empleo bajo mínimos y un debilitamiento del Estado del bienestar y de la calidad de vida de las personas, con el aumento de la pobreza y la desigualdad, y un mundo en donde disminuye la representatividad de las instituciones democráticas y la voz de la ciudadanía pierde fuerza. Fuente 15MPedia

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