Siempre es la misma historia: intenciones, intenciones, intenciones, intenciones que se confunden, esperanzas que no arrancan, árboles que tropiezan.

Siempre es así, la libertad que no se mira, la educación que no se consigue, la locura fanática que se abandera, el entendimiento que es usado para no entender.

Siempre es un callar el espanto de lo que se hace, un repreparar la pelea vanidosa, un hablar por hablar de nada en claro, un votar al postor que es apóstata-“chaquetero”, un comprar artículos innecesarios porque lo dice el vil anuncio publicitario, un rimar la santa hipocresía con el tener buena fe medio maldita.

Siempre es así los 24 ahoras al día, con un “sí importa España” pero nadie le quita problemas, ¡oh!, nadie cede para que se apruebe una mínima pizca de algo, ¡oh!, nadie se aparta con sus sucias narices para que pase el carro, ¡oh!, nadie se acuerda de que hay que trabajar-producir muy limpísimo y a entrega fija, ¡oh!, nadie se acuerda de que aquí o allá o en donde sea es también corrupción olvidar, dejar pasar o callar.

Y siempre es irresponsablemente así por los tantos taifas que hay, por los reinados que van descubriéndose, criándose y pariendo, por los reinados de tantos charlatanes y zorrillos, que no paran, por los reinados de la Bestia, digo, de la estupidez parlamentaria, del monólogo de cabrones.

Y siempre es así, ¡así!, hasta el último grito del COVID-19, hasta la última llegada del oscuro tren que no se ha quedado atrás, hasta el último  mismísimo rencor, hasta la última mentira.

Es solo así porque será así o porque los españoles saben mucho de “siempre apuntalado a más siempre”, ¡oh sí!, de en terquedad muy dura mantener siempre algo inmóvilmente o de conservar intacto todo lo que no mejoró (porque no mejore). Hincado en el caos-olvido.

Pero, ¡oh Dios mío!, cuando la política ya no se mate (de ninguna forma), será amor; cuando los niños ya se eduquen solo con las palabras de esos que racionalmente demuestren lo que biendicen, será amor; cuando todos los intereses que existan ya al fin estén sometidos a la verdad en su clara prudencia y en su insoslayable renuncia a cualquier sinrazón, será amor; ¡oh sí!, así tal cual, cuando ya nos sean importantes (dignos) los débiles o los que no tienen por seguro nuestras ayudas, ¡pues sí!, cuando sobre o se elimine tantísima mezquindad de no mirar bien a la claridad (con un equilibrio racional), cuando nada más seamos hasta el fin de los tiempos lo que debemos ser, cuando los muertos ya no tengan miedo de nuestras medidas de crisis, de nuestras monótonas y burdas discordancias y de nuestras decididas admiraciones.

Entonces…, amor será.

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Escritor español de larguísima trayectoria nacido en Cuevas de San Marcos, Provincia de Málaga, que ha publicado miles de obras en 50 años (literarias, de conocimiento,etc), y ha obtenido premios y reconocimientos por su participación en concursos, periódicos, revistas, recitales, programas de radio, acciones humanitarias y eventos literarios en todo el Mundo.

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