Pensar que las víctimas pueden transformarse y dividirse en seres humanos de primera clase y de segunda es un concepto incomprensible en los tiempos que corren. Lo vemos a diario cuando se compara a los mártires –así se hacen llamar esos señores del EI- con los ciudadanos que sufren su violencia. O como cuando comparamos el terrorismo más próximo, aquel que hemos sufrido hace tan sólo unas décadas, con banalidades. Quitando hierro al asunto, como se hace siempre, cuando los problemas nos desbordan y no sabemos cómo afrontarlos.

Este estado democrático que nos han regalado nuestros antepasados se merece un profundo respeto –a pesar de los ánimos por dinamitar la poca memoria colectiva que nos queda-. No merece las afirmaciones que a la ligera se vierten sobre él, como si de un anciano caduco, viejo y fracasado fuese. Nos olvidamos que este sistema es el que sustenta y permite la libertad y el periodo de bienestar más prolongado y pacífico que la historia más cercana ha permitido en España.

Reconozco que quizás mis opiniones puedan distar muchísimo de mis más duros oponentes intelectuales –me gustaría tener una varita que satisficiera a todo aquel que conozco, pero me temo que no es así. No soy Harry y ni siquiera Potto-. Pero el respeto mutuo es absoluto. Debemos de aprender a convivir a pesar de las posturas ideológicas del otro. Respetando la convivencia. Alimentando la concordia. Aquellos que no cumplen estos requisitos, suelen arrastrar al resto de las personas a la confrontación. No se puede liderar un grupo humano anteponiendo los intereses personales a los colectivos. Porque a lo último, el hedor delata la posición.

Debemos de empezar a mostrar ese carácter que siempre nos ha caracterizado, porque la única manera de ganar la partida a aquellos que se creen con la competencia moral por encima del resto de los mortales es con la elegancia ética. Y porque después de eso, está el abismo. No existe marco común ni jurisprudencia democrática capaz de satisfacer las necesidades y las exigencias de las nuevas sociedades que están emergiendo. No existen víctimas de primer y segundo orden. Estar a su altura nos requiere dejar atrás ese espíritu cicatero y mediocre que siempre ha acompañado a las grandes empresas de la humanidad.

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Guillermo de Jorge (Guillermo George Hernández), Santa Cruz de Tenerife, 1976. Cursó Filología Inglesa en la Universidad de La Laguna. Suboficial del Ejército de Tierra del Arma de Infantería, es Diplomado Superior de Montaña por la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra. Ha participado en operaciones de seguridad y misiones de paz, significando su estancia en Mauritania, Afganistán e Irak. Ha estado en países como Marruecos, Portugal, Senegal, Sierra Leona, Kuwait, Francia. Poeta - soldado, armas - letras, en la actualidad ejerce la presidencia de la Asociación Nacional Círculo Artístico Cálamo. Miembro del Centro Andaluz de las Letras, ha colaborado con medios de comunicación, destacando sus colaboraciones con el Diario de Sevilla, con el periódico La Voz de Almería, el Periódico El Día de Canarias y el Periódico El Mundo. Dirige la Colección “Letras del Mediterráneo”, de la Editorial Playa de Ákaba. En 2008 fue nombrado Miembro del Instituto de Estudios Almerienses. Le ha sido otorgado por la Junta de Andalucía, Diploma por su contribución y participación en Nueva Literatura Almería y fomento de la Cultura 2004. Accésit del Premio Creación Joven de Poesía de la Universidad de La Laguna 2005, actualmente colabora con Diario de Almería y Onda Cero Almería. Ha participado en encuentros literarios de carácter nacional e internacional, destacando el Festival Internacional de Getafe de Novela Negra, el Encuentro Nacional de las Letras Islas Canarias, Festival de Poesía del Mediterráneo o el Ciclo Internacional de Poesía Ciudad de Valladolid, estando sus textos reunidos en varias antologías poéticas y narrativas. DATOS BIBLIOGRÁFICOS Ha publicado diez libros de poemas, entre ellos: “Corporeidad de la Luz", Ediciones Idea, 2006 y “HK-G36E", prologado de Rafael Guillén, Premio Nacional de Literatura. Instituto de Estudios Almerienses, 2008. Ha colaborado con revistas especializadas, como la Revista Literaria Río Arga, Navarra; La Galla Ciencia, Murcia o la Revista Literaria Culturamas, Madrid. Y sus textos han sido publicados en suplementos literarios, destacando: “Selección de poemas" Publicado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Puebla, México. “Varied poems" Publicado por la Universidad de Columbia, EE.UU. En narrativa ha publicado: “Relatos a Glo”. Editorial Ediciones Idea, 2008. Como Cuadernos de Combate ha editado: “Irak: Diario de un legionario”, publicado por el Periódico La Voz de Almería, 2004. “Afganistán: Diario de un Soldado”, prologado por Lorenzo Silva, Premio Planeta de Novela. Editorial Playa de Ákaba. 1º Edición, Dic 2015. 2º Edición Feb 2016. 3º Edición Sept 2017. Exposiciones fotográficas realizadas: “Afganistán: Pasajes”. Monográfico junto con Lorenzo Silva y comisariada por el artista plástico Fernando Barrionuevo, en la Sala de Arte Contemporáneo MECA Mediterráneo Centro Artístico (Almería, Andalucía).

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