Son dos alegrías paralelas, nacidas de las mismas pistas, las mismas dunas, los mismos kilómetros recorridos a la mayor velocidad posible.

Paralelas, pero también diferentes: las alegrías incontestables de Carlos Sainz y Fernando Alonso al final del Dakar VeinteVeinte.

Alonso ha acabado, y eso ya es la bomba. A punto ha estado varias veces de quedarse en el camino; ha tenido que hacer de mecánico… y hasta de machaca, ha sufrido accidentes y vueltas de campana. Pero también ha subido al podio, quedado segundo en una etapa, y logrado el cuarto puesto en la última. Un gran triunfo personal, el de Fernando Alonso, que además tiene como efecto colateral -entendemos que perseguido- mantenerse en el candelero, vivo para el mundo de la F1 al que normalmente regresará en 2021.

Todos los medios especializados en F1, incluidos los más exquisitos y que jamás hablan de otra cosa excepto de la categoría reina, se han hecho eco del Dakar de este año, porque UN DOBLE CAMPEÓN DEL MUNDO DE F1 estaba allí, por primera vez en la historia (nunca un campeón mundial de F1 ha corrido el Dakar, hasta ahora, hasta hoy, hasta Fernando Alonso, sólo él).

Y en cuanto a Sainz, más iluminado que nunca, más en el punto de mira del mundo entero gracias a los focos que siempre siguen y persiguen a Fernando Alonso, ha visto acrecentarse su leyenda: tres Dakar. Y el último por el momento, con 57 años más una hernia de disco, el tendón de Aquiles reconstruido y un hombro que no olvida la lesión que arrastra desde un viejo mundial de rallyes. Impresionante.

Maravilloso el mensaje que manda Sainz a un mundo que jubila a los azafatos de Iberia o a los empleados de los bancos con 55 o menos años: la edad está en el corazón… en el corazón y en los bemoles.

Ojalá volvamos a verlo en el Rallye más salvaje que existe el año que viene, y también a Fernando Alonso, quien por su parte lo ha dejado más claro:

-Si vuelvo a correr el Dakar será con intención de ir a por todas, de acabar el primero y ganarlo.

Bravo y bravo, y hurra y hurra, por Carlos y Fernando, por Alonso y por Sainz. Enorme orgullo guerrero.

Tigre tigre.

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