La España rural pierde cinco habitantes cada hora. De los últimos datos oficiales del INE se desprende que el problema, lejos de frenarse, se acentúa cada año.

La mitad de los municipios españoles cuentan con menos de 1.000 habitantes. Envejecimiento, salida de población joven, caída de la natalidad y baja densidad demográfica son los ingredientes de esta despoblación y las causas de la conversión de las provincias del interior de España en desiertos demográficos, según la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

El gran éxodo del campo a las ciudades que ha herido de muerte a miles de pueblos comenzó en los años 50 del pasado siglo XX. Desde entonces, el proceso de despoblación del medio rural ha sido muy intenso y rápido, hasta el punto de que el 53% del territorio está en riesgo de despoblación severa. Menos jóvenes, menos niños, menos vecinos.

Lo saben muy bien plataformas como “Teruel Existe”, “Soria Ya!”, o “Foro por Zamora”, nacidas para defender las provincias más castigadas.

 

Reto demográfico

El 17 de enero de 2017 la Conferencia de Presidentes Autonómicos encomendaba al Gobierno elaborar una ‘Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico’ en colaboración con las Administraciones Públicas. En aquella reunión la despoblación estuvo, por fin, en el centro de la agenda política española por sus implicaciones en la financiación autonómica.

El gran éxodo del campo a las ciudades ha herido de muerte a miles de pueblos

La situación se catalogó como un reto de Estado. Gobiernos regionales como los de Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha o Galicia pusieron sobre la mesa la necesidad de analizar los sobrecostes que conlleva mantener los servicios públicos y las infraestructuras en los núcleos rurales menos habitados.

Diez días después, el Consejo de Ministros creaba, a través de un Real Decreto, una nueva figura: el Comisionado del Gobierno frente al Reto Demográfico. Al frente del organismo, Rajoy colocó en enero de 2017 a la senadora popular Edelmira Barreira con el mandato de elaborar la Estrategia Nacional que, casi dos años después, aún no se ha presentado.

Lo que se planteó y aprobó en aquella reunión de presidentes autonómicos todavía no se ha cumplido. A Barreira le sustituyó en el cargo, el pasado 2 de julio, Isaura Leal, que sí ha puesto fecha: la Estrategia Nacional para hacer frente a la despoblación se presentará en la primavera de 2019. “Esperamos alcanzar un alto grado de consenso para sacarla adelante con el apoyo de las Comunidades Autónomas y con las entidades locales representadas a través del FEIMP. Vamos a tratar no sólo de mantener la población, sino de atraerla”, aseguraba Leal.

La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, espera que el documento esté listo antes de las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo, a expensas de que ningún proceso electoral “distorsione el objetivo”.

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