Ayer se conocía que en Alemania y Canadá se establecían limitaciones para la administración de la vacuna de AstraZeneca en base a la edad de los usuarios. Berlín considera que por el momento, no se aplicará a menores de 60 años y Canadá establece el límite en los 55.

Según informa El Español el cambio de nombre fue aprobado la semana pasada por la Agencia Europea del Medicamento, «en el momento en que las dudas sobre la vacuna se han incrementado». La EMA ha estudiado los posibles efectos adversos de la vacuna, y ha determinado que su administración es eficaz y segura. No obstante, desde la farmacéutica se ha facilitado información para que el personal sanitario pueda conocer los grupos de personas que podrían ser más proclives a sufrir alguno de los efectos derivados de la vacuna.

En Alemania la decisión se ha tomado tras conocerse varios casos de fallecimientos a causa de trombos provocados por la vacuna. Francia investiga también casos y se considera que, si bien es cierto que la vacuna puede suponer desarrollo de una trombosis muy específica, esta ocurre en casos «raros», que son un mínimo porcentaje en comparación con la cantidad de vacunas administradas que no han dado problemas graves. Por este motivo, se considera que los efectos positivos de la vacuna, en términos generales, son mucho más positivos que los posibles efectos que puedan darse en casos aislados.

La eficacia de la vacuna para evitar casos graves de COVID-19, que pueden derivar en fallecimientos, es de máxima cobertura, según los estudios realizados.

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