SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras (MSF) piden que una amplia coalición de Estados europeos facilite urgentemente la asignación de un puerto al Ocean Viking y establezca, por fin, un mecanismo de desembarco predecible y coordinado, tal y como se discutió a principios de mes en Luxemburgo. El Ocean Viking, el barco de rescate operado conjuntamente por ambas organizaciones, sigue varado a la espera de un lugar seguro donde desembarcar a las 104 personas rescatadas hace diez días en aguas internacionales frente a Libia. La tragedia se repite.

Al menos 692 personas han muerto en lo que llevamos de año cuando trataban de cruzar el Mediterráneo central

“En los últimos cuatro meses, diversos líderes europeos se reunieron en tres ocasiones (en París, Malta y Luxemburgo) mostrando la voluntad de establecer un mecanismo temporal de desembarque y de distribución para las personas rescatadas en el Mediterráneo central”, recuerda Louise Guillaumat, subdirectora de Operaciones de SOS Méditerranée. “Sin embargo, hoy, 104 supervivientes están nuevamente en el limbo, en la cubierta de un barco de rescate y sin una solución a la vista, lo que incrementa aún más el enorme grado de sufrimiento al que se han visto expuestos. Europa puede y debe mostrar más solidaridad”, añade.

Entre las 104 personas rescatadas por el Ocean Viking el 18 de octubre, hay dos mujeres embarazadas y 41 menores, los más pequeños de apenas once y dos meses. Uno de ellos nació en un centro de detención en Libia, según ha declarado su madre. Tres de cada cuatro menores viajan sin la compañía de su familia. Muchos de los supervivientes relatan haber estado atrapados en Libia durante años, y algunos dicen que huyeron del país norteafricano a causa de los combates que estallaron en abril.

“Todas las personas atendidas en la clínica de MSF a bordo del barco afirman haber sufrido directamente o haber sido testigos de agresiones o de violencia sexual en algún momento de su ruta y de su estancia en Libia. Las mujeres han explicado a nuestro equipo médico que huyeron de sus países de origen debido al matrimonio forzado, la mutilación genital femenina o la violencia sexual”, afirma el coordinador general de las operaciones de rescate de MSF, Michael Fark.

“Es inaceptable que estas personas vulnerables lleven diez días soportando las inclemencias de estar varadas en mar abierto y la incertidumbre de no saber qué les espera. Este tiempo prolongado e innecesario en el mar debe llegar a su fin. Instamos a los líderes europeos a que estén a la altura de sus principios y permitan que los supervivientes desembarquen, al fin, en un lugar seguro”, reclama Fark.

Mientras el Ocean Viking espera que se asigne un destino seguro para las 104 personas rescatadas, se sigue informando de nuevos rescates en la zona. Así, durante el fin de semana, tuvieron lugar dos salvamentos por parte de otros buques de ONG. Especialmente crítico fue el realizado por el Alan Kurdi. Como vino sucediendo el año pasado, este rescate parece haberse llevado a cabo en un contexto de caos y confusión con las autoridades competentes.

Cabe reseñar que al menos 692 personas han muerto en lo que llevamos de año cuando trataban de cruzar el Mediterráneo central. No se deben, por tanto, retrasar ni obstaculizar las operaciones vitales de los barcos de rescate por culpa de estos innecesarios y prolongados bloqueos en el mar.

La reunión de ministros de la UE en Luxemburgo celebrada a principios de mes habría conducido, supuestamente, a un acuerdo sobre un “proyecto piloto” de seis meses que involucraba a siete Estados miembros, la mitad del objetivo inicial de catorce países anunciado en otra reunión en París en julio. Precisamente, en octubre, hubo indicios alentadores para el inicio de un sistema de desembarco basado en el respeto del derecho internacional. De hecho, poco después de esta reunión, se ofreció al Ocean Viking el puerto italiano de Tarento para desembarcar a 176 personas 26 horas después de su rescate. Sin embargo, cuando han pasado menos dos semanas de aquel ofrecimiento, el Ocean Viking ha quedado varado nuevamente sin un lugar seguro.

“La situación que enfrenta actualmente el Ocean Viking muestra cuán frágil es el anunciado proyecto piloto de desembarco de la UE. Estos bloqueos y retrasos han durado demasiado. Volver a los enfoques puntuales y ad hoc de los últimos 16 meses sería un paso atrás. Los bloqueos innecesarios solo terminarán si una coalición más amplia de países europeos se unen sin más demora para apoyar a los países de desembarco”, reclama Louise Guillaumat.

El 18 de octubre, el Ocean Viking rescató a 104 personas de una balsa de goma en apuros, a 50 millas náuticas de la costa libia. El bote fue avistado mediante prismáticos.

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