Bajar de peso puede ser toda una odisea para muchas personas. Esto puede ser un problema importante cuando se padece obesidad, ya que esta condición puede desencadenar o agravar muchos otros problemas de salud, sobre todo a medida que se cumplen años.

Durante años se ha enfocado el problema de forma simplista, lo que solo ha desembocado en un aumento del porcentaje de personas obesas en todo el mundo. Por suerte, la ciencia ha avanzado mucho en los últimos años, gracias a un enfoque interdisciplinar del asunto, lo que ha permitido grandes avances, como el descubrimiento de la relación entre la microbiota intestinal y la obesidad.

Los probióticos podrían formar parte de la solución a una de las mayores pandemias del siglo XXI. Sin embargo, el uso de estos no es en sí nada novedoso, pues su utilidad para tratar problemas relacionados con la salud intestinal hace tiempo que es de sobras conocida. Por este motivo, hoy en día es fácil encontrar amplios catálogos de probióticos en el mercado como el de la farmacia Soler, en todo tipo de formatos.

No todo es comer menos y moverse más

Gastar más de lo que se ingiere suena más sencillo de lo que en realidad es. Nuestro cuerpo y los procesos que se llevan a cabo en él son mucho más complejos de lo que pensamos.

Comer más o menos va más allá de la fuerza de voluntad de cada persona, de la misma manera que el nivel de actividad física de cada persona depende de muchos factores. El sufrimiento y la lucha por hacer más de lo que sentimos que podemos hacer suelen ser muy contraproducentes.

Lo hemos hecho todo mal

Comer menos cuando tenemos hambre y nuestro cuerpo pide alimento desemboca en fracaso tarde o temprano, ganando, en muchas ocasiones, más kilos de los que hemos perdido. Primero deberíamos resolver qué comemos, por qué comemos y si realmente es conveniente centrarse tanto en el número de calorías y no en la calidad de los alimentos que ingerimos.

¿Es mejor tomar un refresco sin azúcar que una pieza de fruta? ¿Es mejor una barrita sustitutiva que una ensalada de legumbres? Claramente las primeras opciones tienen menos calorías que las primeras, pero son elecciones pésimas desde el punto de vista nutricional.

Esta obsesión por quitar calorías de todas partes, a veces nos hace olvidar el poder saciante de algunos alimentos, como las grasas saludables. Por otro lado, muchas veces sustituimos todos estos alimentos cuya ingesta es deseable por otros que dan la falsa imagen de ser saludables cuando están llenos de azúcares libres, harinas refinadas y grasas trans. Este tipo de alimentación, además influye negativamente en nuestro metabolismo, en la respuesta emocional que tenemos hacia la comida y, por supuesto, en nuestra salud intestinal.

Restaurar esta última es, como se ve, un paso necesario, aunque no el único, para combatir la obesidad y la salud metabólica de cualquier persona en general.

La importancia de la flora intestinal en la obesidad.

Desde que se descubrió que la flora intestinal de las personas obesas o con sobrepeso era distinta de la de las personas con normopeso o infrapeso, se empezó a considerar esta diferencia como un factor ambiental determinante en el aumento de peso excesivo.

Debido a ello, en los últimos diez años se ha estado estudiando esta relación y las últimas investigaciones señalan que el uso de probióticos para restaurar la microbiota podría ser una de las claves para combatir el sobrepeso, la obesidad y otras afecciones relacionadas como la resistencia a la insulina, la inflamación y el exceso de células grasas.

El intestino: más importante para nuestra salud de lo que pensamos

Ningún sistema de nuestro cuerpo está aislado del resto. Un fallo en uno de ellos puede desencadenar toda una serie de problemas en muchos otros sistemas y órganos de nuestro cuerpo. Nuestro intestino es un gran ejemplo de ello.

Sus funciones van mucho más allá de la excreción y la absorción de nutrientes. La flora intestinal es una parte muy importante del sistema inmunitario. Además, como hemos visto, parece tener un papel muy importante en nuestro metabolismo. Sin embargo, su importancia en nuestra salud no se queda ahí.

La salud intestinal afecta también a nuestra función neurológica. Este vínculo está siendo estudiado más que nunca en la actualidad y se ha encontrado amplia evidencia de su implicación en los estados de ánimo y la memoria.

Dieta, ejercicio, pero también mucho más

Como vemos, la obesidad se ha revelado como una condición compleja y en la que están implicados multitud de factores que se deben cuidar; como la dieta, el ejercicio, los factores psicológicos, ambientales, etc. El uso de probióticos para restaurar la flora intestinal podría ser una de las mejores armas a nuestro alcance a la hora de combatir la obesidad. 

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