La crisis sanitaria, originada por la Covid-19, intensifica la vulneración de derechos fundamentales y la represión política en el mundo. Así lo revelan una serie de informes internacionales en los que han participado expertos de diferentes instituciones que velan por los derechos humanos entre ellas: Amnistía Internacional, ECOSUR, la Escuela de Cultura de Paz, la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), el grupo de Estudios Africanos (GEA). En total han sido 6 informes impulsados por el Centro de Estudios de Temas Contemporáneos, la Oficina de Derechos Civiles y Políticos y el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña.

En Europa

Los datos permiten identificar los comportamientos represivos en Europa, América Latina, Asia, Magreb, África subsahariana, Estados Unidos, China y Rusia durante los años que van del 2015 al 2020 y poniendo especial énfasis en el impacto de la pandemia. En el ámbito europeo destacan de manera preocupante dos países miembros de la

Unión Europea: Hungría y Polonia que “ponen en cuestión el Estado de Derecho y la independencia del poder judicial por permitir a sus respectivos gobiernos eludir responsabilidades políticas por sus acciones”, según los informes.

En el ámbito español

Otro aspecto que destacan los informes de Amnistía Internacional es el control de las fronteras, ya que “miles de personas siguen expuestas a conflictos, violencia y un futuro incierto en condiciones de miseria y vulnerabilidad en las puertas de Europa”. En el ámbito español destaca la vaguedad a la hora de definir el delito de sedición en el Código Penal y la interpretación que de él hace el Tribunal Supremo. Ya que la aplicación en el juicio a los presos del ‘procés’ supone, según los expertos, “la criminalización de unos actos de protesta legítimos y la imposición de penas no ajustadas al tipo delictivo hacia líderes de la sociedad civil y miembros del Gobierno catalán”.

América Latina y Asia

Las vulneraciones de derechos humanos en América Latina tienen que ver con la crisis ambiental, la disputa por el territorio, la crisis política y económica provocada por la corrupción, el feminicidio, la vulneración de la libertad de expresión, y la persecución de los líderes sociales. Mientras, en Asia son una serie de colectivos los que se ven más afectados por la represión como: las minorías religiosas y étnicas, las mujeres y los niños, las personas LGTBI, periodistas, académicos y activistas.

África

En las regiones del Magreb y Mashreq los derechos humanos son amenazados por “factores endógenos, como la corrupción interna generalizada y la perpetuación de sistemas económicos y sociales que garantizan los intereses de una o varias élites”, según Eduard Ariza del IDHC. En cuanto al África subsahariana, el informe elaborado por investigadores del Grupo de Estudios Africanos (GEA) y Africaye subraya que “las medidas sanitarias destinadas a controlar la pandemia de la COVID-19 se han utilizado contra colectivos LGTBIQ y personas desplazadas”.

Las superpotencias

En China destaca la represión política llevada a cabo “bajo la excusa del antiseparatismo o el antiterrorismo” que sigue siendo particularmente dura en el Tíbet, Xinjiang y ahora en Hong Kong. Mientras que en Rusia, las autoridades se han mostrado implacables contra cualquier tipo de oposición política. Y, finalmente, en los Estados Unidos persiste la “discriminación estructural y la violencia policial contra la población afroamericana”.

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