El comportamiento del Banco Santander en estos días ha sido, en resumen, inhumano e irresponsable para con el pueblo español, en general, y para con sus accionistas, en particular. La insistencia de la entidad presidida por Ana Patricia Botín en celebrar su Junta General de Accionistas y aprobar las cuentas del ejercicio 2019 no tienen otra finalidad que la de ganar tiempo frente a los principales accionistas que, desde que la actual presidenta está al frente del banco, han perdido más de un 65% de su inversión. Todo ello, además, unido a los constantes escándalos en los que está inmerso el banco cántabro.

Este comportamiento no es más que el reflejo del comportamiento de las dictaduras privadas, de los dirigentes que anteponen los resultados y sus intereses personales a los de la colectividad. El nuevo capitalismo salvaje surgido tras la crisis global de 2.008, provocada en gran medida por las propias élites para aprovechar las oportunidades que generaba el incremento de la desigualdad social, ha demostrado en estos años que no es el sistema válido para una sociedad justa y para reforzar a los países frente a verdaderas crisis globales, como la que se está viviendo en la actualidad a causa del COVID-19.

Ana Patricia Botín es una de esas figuras representativas de ese capitalismo salvaje que no tiene en cuenta más que los datos sin importarles nada más, una especie de enriquecimiento patológico o un síndrome de Diógenes inverso, en el que la obsesión no es por el acaparamiento de objetos sino la acumulación compulsiva de riquezas.

Una de las víctimas por COVID-19 fue Antonio Vieira, presidente del Santander en Portugal. Ana Patricia Botín afirmó en sus redes sociales lo siguiente: «Esta mañana hemos perdido a un gran amigo, un gran profesional, un gran líder, Antonio Vieira, presidente de Santander en Portugal y hasta hace muy poco, nuestro consejero delegado en el país. Antonio se incorporó a Santander hace muchos años, formó parte de mi equipo desde el principio y ocupó distintas responsabilidades los últimos 25 años. Antonio era un apasionado de su trabajo y de la vida. Era un banquero realmente responsable, que logró resultados siempre de la manera adecuada. Mientras hablaba con Pedro, nuestro consejero delegado en Portugal, esta mañana y más tarde con Rita, la hija de Antonio, he sentido muy de cerca la verdadera dimensión de esta crisis. Ha sido uno de los momentos más tristes de mi vida. Antonio nos ha dejado demasiado pronto y su hija no podrá asistir al funeral porque tiene el virus y tampoco podremos ir nosotros, a pesar de estar sanos».

Sin embargo, fue la propia hija del banquero portugués la que puso la humanidad cuando afirmó que «somos adinerados pero mi papá murió solo y sofocado buscando algo tan simple como el aire. El dinero se quedó en casa».

Aquí vemos la diferencia entre Rita Vieira y Ana Patricia Botín. Mientras la primera hizo una reflexión humana sobre la muerte de su padre, la segunda no lo hizo cuando falleció de manera inesperada, al parecer también por falta de aire, Emilio Botín. La reflexión de Rita Vieira lo que hace es darle la verdadera dimensión humana a la pandemia COVID-19 y, sobre todo, que el virus no distingue entre ricos y pobres.

Por esta razón, la actitud del Santander respecto a la celebración de la Junta General de Accionistas es inhumana porque, en primer lugar, ha puesto en riesgo la salud de la ciudadanía al obligar a los accionistas a salir de sus casas, en contra de lo indicado por el Gobierno, para obtener las claves para acceder, participar y votar en la junta, un evento que no está dentro de las excepciones permitidas por los diferentes reales decretos donde se recogen las diferentes medidas adoptadas por los representantes del pueblo para evitar que el virus se expanda.

Esto es un ejemplo más de la inhumanidad de este banco que, a diferencia de alguno de sus competidores, no ha frenado la celebración de su junta.

Y a todo esto, ¿por qué la CNMV no ha intervenido? Porque ha dejado de cumplir su función de supervisión para convertirse en cómplice indispensable del capitalismo salvaje.

La propia Ana Patricia Botín, en su estrategia de lavado de cara frente a la sociedad, publicó en una red social lo siguiente sobre Antonio Vieira: «Quiero decirle a toda la familia Santander y también a las sociedades en las que operamos, a los gobiernos, autoridades, a los consejeros delegados de otras empresas, que tenemos que trabajar juntos para salvar vidas y para salvar los puestos de trabajo que pueden salvar vidas. Que cada uno contribuya con lo que mejor pueda aportar. Olvidemos ideologías y partidos políticos. Somos una sola familia global. Trabajando juntos, podremos resolver esto más rápidamente y recuperarnos antes».

Estas palabras demuestran la incoherencia de los y las representantes de las dictaduras privadas. Por un lado, instan al trabajo común para salvar vidas. Por el contrario, no han dudado en poner en riesgo la salud de la población al obligar a los accionistas a acudir a las oficinas para recoger sus claves. Al parecer, lo prioritario era la junta, nada más. Eso es inhumano, hipócrita y mezquino, cualidades que debe tener siempre un representante del capital deshumanizado.

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7 Comentarios

  1. Qué majadería y qué manipulación de titular , cuando la realidad es que nadie ha tenido que ir a las sucursales porque simplemente a través de las claves de banca electrónica que obviamente todo el mundo ya tiene, se podía votar en la Junta que ha sido virtual al 100%

  2. No nos va a matar el virus, pero leyendo este tipo de noticias te das cuenta que nos van a matar los bancos asfixiandonos (presuntamente)que pena!!!
    Gracias sanitarios, policías, etc….

  3. Con respecto a lo dicho sobre el Banco Santander no tiene razón ya que el Gobierno de España ha permitido salir a los bancos y además mucha gente funciona de forma telemática. Por lo que parece que…se ha pasado.

  4. ¡Fuera banco Santander de México! Es el peor banco, y peor ahora que ya sabemos qué tipo de persona es la Directora del grupo.

  5. Menuda basura de artículo. Espero que no os hayan pagado por hacer un artículo con tanta falta de contenido y razones para criticar.

  6. Lo peor de esta crisis no es que haya líderes trabajadores, con ganas de avanzar y de tirar para delante y que estén anticipándose y ayudando para tratar de mantener empleo y diseñar un plan de acción, si, como Ana Botín, como Amancio Ortega, como otros cuantos…sino la cutrez de periodistas y otros personajes que, en vez de darse cuenta de lo que está pasando, se dedican a criticar con una falta de criterio lamentable

  7. Todo puede ser verdad, lo que comentan los periodistas, lamentablemente el giro de ultra izquierda de los periodistas y del periódico en general, rebaja su credibilidad…. saludos

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