Todas las reservas del Grupo Thomas Cook, que incluyen los vuelos y las vacaciones, han sido canceladas”, anunciaba ayer la Autoridad de Aviación Civil en un comunicado. La noticia caía como una bomba en el sector del turismo, donde ha afectado a 600.000 viajeros que la compañía tiene repartidos por todo el mundo estos momentos.

Thomas Cook es el segundo turoperador más importante del mundo, además del más antiguo, pero sus deudas de los últimos años le han terminado por llevar a una situación insostenible. Incapaz de reunir los 227 millones de euros que necesitaba para afrontar sus deudas, se ha visto obligado a declararse en suspensión de pagos ante el fracaso de las negociaciones con su principal accionista y el resto de acreedores.

Debido al alcance de su negocio, la quiebra del grupo británico podría tener consecuencias importantes para el sector turístico internacional. En el caso español, los analistas temen un impacto dramático, al coincidir además con un momento de desaceleración del sector.

“Se ha visto obligado a declararse en suspensión de pagos ante el fracaso de las negociaciones con su principal accionista y el resto de acreedores”

Al parecer, al tiempo que la deuda de la compañía se incrementaba, sus ingresos no dejaban de caer, lo que les llevó a la práctica de cobrar por adelantado a sus clientes y retrasar al máximo por otro lado el pago a los hoteleros y demás servicios, jugando durante ese tiempo con ese efectivo.

Según ha explicado al diario El Mundo el vicepresidente ejecutivo de la patronal Exceltur, José Luis Zoreda, el agujero que deja Thomas Cook al sector turístico español es de al menos 200 millones de euros, con facturas pendientes de cobro en manos de prácticamente todos los grupos hoteleros nacionales.

Las tres aerolíneas de Thomas Cook registraron en 2018 un total de siete millones de viajes, ‘aportando’ 3,6 millones de viajeros de los 82 millones de extranjeros que visitaron el país.

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