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La práctica de Mindfulness. ¿Hacia el nuevo escalón evolutivo del ser humano?

Amelie Suñer
Amelie Suñer
Valenciana, con sangre madrileña y andaluza. Recibida la Incapacidad para mi profesión anterior en MSC Co. (dedicándome al comercio exterior) y después de transitar una crisis Vital, encontré mi propósito. Con amplio y multidisciplinar CV, actualmente soy Docente, Profesora NEE, Terapeuta especializada en Familia e Infancia y Coach, dedicando parte de mi tiempo a la investigación y al voluntariado. Curiosa, autodidacta y en continua formación, mi profesión es pura vocación.
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análisis

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La práctica de la atención plena tiene más de 2500 años de antigüedad, ya que es el fundamento principal del budismo,  pero el concepto de Mindfulness como tal, fue introducido en el campo de la medicina de occidente por el biólogo molecular y profesor emérito Jon Kabat-Zinn hace más de 30 años. El Dr. Kabat-Zinn empezó a utilizar el Mindfulness para el tratamiento de pacientes con dolor crónico y otros síntomas asociados al estrés, en la Clínica de Reducción de Estrés que fundó en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

Hoy en día el Mindfulness es de uso avanzado en la práctica médica y los especialistas dejan claro que no se trata de una medicina «alternativa» ni conlleva tendencias religiosas o esotéricas. Los programas de grupo son utilizados por médicos para aliviar el sufrimiento asociado con los trastornos físicos, psicosomáticos y psiquiátricos. Está demostrada su incidencia sobre el estrés, la ansiedad y el dolor; aumenta la percepción, la atención e incluso, en algunos casos, la empatía; favorece la sensación de felicidad, un mejor estado de salud y plenitud, entre otros muchos beneficios.

El Mindfulness produce un estado hipometabólico de predominio parasimpático. Esto significa que aprendemos a generar la respuesta de relajación, que baja la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura. Produce una profunda relajación muscular y favorece el predominio de ondas alfa (lo opuesto a la reacción de estrés). Además, actúa beneficiosamente sobre la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de desarrollarse y modificarse a través de los años con la estimulación que le brindemos. Claramente, el entrenamiento en Mindfulness modifica el funcionamiento de algunas áreas del cerebro.

Encontramos evidencias académicas de algunos de los procesos y componentes que intervienen en la práctica:

*   Conciencia, momento presente y aceptación (Germer, 2005)

*  Centrarse en el momento presente, apertura a la experiencia y a los hechos, aceptación radical, elección de las experiencias y renunciar al control. (Vallejo, 2006)

* No conceptual, centrado en el presente, no crítico, intencional, observación participante, no verbal, exploratorio y liberador. (Germer, Siegel y Furton, 2005)

* La regulación de la atención para focalizarse sobre las experiencias actuales (pensamientos, sentimientos, sensaciones) y una actitud abierta y curiosa de aceptación de aquellas experiencias, independientemente de lo agradable o desagradable que puedan ser (Bishop, Lau, Shapiro, Carlson, Anderson, Carmody, 2004, citados por Baer, 2010).

* En cuanto al ámbito neurológico, la práctica continuada de la atención plena desarrolla las partes del cerebro dedicadas a la función ejecutiva y a la corteza prefrontal (Siegel, 2007), puede conducir a una reestructuración del cerebro con la mejora de la atención y la memoria de trabajo (Slagter et al., 2007), un aumento del grosor cortical en la corteza prefrontal  (Lazar et al., 2005) y un mayor control atencional (Shapiro, Raymond, Arnell, 1997).

* En cuanto a la forma de juzgar la experiencia y la regulación emocional Brown y Cols mencionan lo siguiente: “La valoración primaria está basada en juicios de un objeto o experiencia como buena o mala y aquellos juicios automáticos ya sea de un objeto o de la experiencia junto con los sesgos cognitivos creados por nuestras creencias, opiniones y expectativas, nos puede llevar a distorsionar la realidad de lo que está teniendo lugar. La atención consciente está encaminada a superar estas distorsiones y proporcionar una conciencia más clara de la propia experiencia inmediata. En concordancia, detener la automaticidad a través del procesamiento consciente de la experiencia parece permitir la autorregulación para la consecución de una meta”. (Brown y Cols, 2007)

El Mindfulness se ha convertido en un campo de interés científico en esta época en que para la ciencia todo es neurología y cerebro (psiconeurología, psiconeuroimnulogía, neuroeducación…), sobre todo a partir de la gran aportación tecnológica que fue la RSN (Resonancia Magnética Nuclear) en la década de los 80. A partir de este momento se produjo la «revolución» de las neurociencias.

Según datos, ya en 2015, se habían publicado más de 600 estudios científicos sobre la meditación en más de 160 revistas científicas en 33 países (pero creo que a fecha de hoy estas cifras se quedan muy cortas) y existen diversos experimentos realizados en base a la meditación y el entrenamiento mental por diferentes instituciones. Uno de los más conocidos popularmente es el que se llevó a cabo con la colaboración del Dr. Matthieu Ricard en la universidad de Wisconsin.

Matthieu Ricard somentiéndose a la RMN para la investigación.

Mathieu Ricard es doctor en genética molecular por el Instituto Pasteur y monje budista desde 1972, miembro del «Mind and Life Institute» y asiduo participante de los encuentros y el desarrollo colaborativo entre científicos y estudiantes budistas. Sus contribuciones han aparecido en «Trabajando con las Emociones Destructivas», editado por Daniel Goleman y en otros muchos libros de ensayo y revistas científicas.

Matthieu está involucrado en el estudio y desarrollo de los efectos del entrenamiento mental sobre el cerebro en las universidades de Madison-Wisconsin, Princeton y Berkeley. En uno de estos estudios en la Universidad de Wisconsin, los investigadores colocaron 256 electrodos en su cráneo y lo sometieron a resonancia magnética nuclear. Se observó que Matthieu Ricard logró el nivel más alto de actividad en la corteza cerebral pre-frontal izquierda, lo que se asocia a las emociones positivas. Un nivel nunca registrado en otro ser humano, completamente fuera de la escala. Los resultados de este estudio, publicados en el año 2004 por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, constituyen la quinta referencia científica más consultada en la historia.

En la actualidad hay estudios, investigaciones y programas de entrenamiento en Mindfulness en todos los campos que podamos imaginar, desde la medicina hasta la empresa pasando por entrenamiento para padres (mindfulness parenting),  docentes, estudiantes, presos, políticos, militares, deportistas…

Sin duda, la herramienta del Mindfulness y su práctica habitual, como hemos podido comprobar, puede llegar a cambiar la estructura de nuestro cerebro, volvernos más felices, más empáticos, más conscientes…

¿Podría ser esta práctica lo que nos lleve al nuevo escalón evolutivo del Ser Humano?

Ahí lo dejo. 😉

Para más información:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3273717/

http://www.nature.com/scientificamerican/journal/v311/n5/full/scientificamerican1114-38.html

http://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/numero/460/en-el-cerebro-del-meditador-12725

http://link.springer.com/article/10.1007/s00737-013-0337-z#/page-1

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jmft.12065/full

https://youtu.be/TA3xV4PAP_c  

«Beneficios del Mindfulness en la mejora del vínculo afectivo. Estudio e investigaciones»

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