La Policía Nacional ha incorporado a los dispositivos electrónicos de control -coloquialmente conocidos como “pistolas eléctricas” o “pistolas Táser”- dentro del armamento de uso policial. Se han adquirido este año 300 unidades -a las que se sumarán otras 700 en los dos siguientes ejercicios-, cuya distribución y asignación a diversas unidades y servicios, principalmente uniformados, está prevista próximamente.

Su uso, eminentemente disuasorio, estará restringido a aquellos agentes que hayan superado la formación teórico-práctica necesaria para su tenencia, uso y manejo.

La Policía Nacional ha elaborado un protocolo que recoge las condiciones de utilización, así como las normas básicas de seguridad o las revisiones periódicas de los dispositivos para, entre otros objetivos, realizar un uso efectivo y garante de los derechos del sujeto pasivo. Así, los agentes únicamente podrán recurrir al uso del dispositivo electrónico de control cuando resulte pertinente de acuerdo con los criterios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad en la utilización de los medios a su alcance, y una vez agotadas todas las vías de diálogo, negociación y mediación posibles.

Los dispositivos electrónicos de control incorporan varios elementos tecnológicos que permiten la trazabilidad y control posterior de su uso, como son un registro interno de actividad y un número de serie único y una codificación para cada uno de los dispositivos y los cartuchos. Se dispondrá de un sistema de registro que permita identificar al personal policial que ha tenido acceso a cada uno de los dispositivos y las circunstancias en que se han usado.

15.384 bastones policiales extensibles

La Policía también ha adquirido 15.384 bastones policiales extensibles para ser incorporados como material de dotación a los agentes de la Policía Nacional habilitados. Se trata de un elemento coercitivo discreto, de cómoda portabilidad, que produce un eficaz efecto disuasorio al ser desplegado por inercia, debido al ruido generado por los diferentes tramos al encastrarse entre sí. Además, gracias a su gran versatilidad, es válido como instrumento de rescate y liberación, al contar con la dureza estructural suficiente como para ser utilizado como palanca.

Recogido en el vigente Reglamento de Armas, el bastón policial extensible autoblocante es un arma de uso policial y su utilización estará reservada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, previa dotación y consecuente habilitación tras recibir una formación específica sobre su manipulación, mantenimiento y correcta utilización.

¿Cómo funciona una táser?

Al apretar el gatillo, se disparan dos electrodos con forma de arpón. Los dardos se clavan en el cuerpo de la persona mientras el cable conductor los sostiene conectados a la pistola y se produce la descarga eléctrica.

Esta continúa mientras el policía siga apretando aprieta el gatillo, normalmente entre uno y cinco segundos. La pistola es más efectiva cuanto más separada esté del objetivo. Esto ocurre porque de los dos dardos que dispara, uno sale en línea recta y el inferior lo hace con cierta inclinación para interferir en una mayor superficie muscular.

Es posible que de cerca se clave solo uno de los dardos, por lo que el circuito no se cerrará y la persona no recibirá la descarga eléctrica.

¿Son peligrosas?

La utilización de este tipo de armas es muy controvertida. Un estudio publicado en Cuadernos de Medicina Forense asegura que no está claro si este tipo de armas son inocuas: «existen factores de riesgo potencial (cardiopatía previa, estado de intoxicación, etc.) que pueden ser desconocidos por parte de la policía en el momento de su utilización, y que pueden poner en peligro la vida de la persona que recibe la descarga».

Amnistía Internacional ha denunciado que en Estados Unidos estas pistolas han provocado más de 500 muertes.

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