Manifestantes "Cayetanos" durante una manifestación del pasado mes de mayo

Un informe presentado por Cáritas ha indicado que la crisis sanitaria y las consecuencias económicas ha provocado un incremento de un 30% de las familias que se encuentran bajo el umbral de la pobreza severa, sobre todo en los casos en los que los ingresos que entraban en el hogar generaba que estas familias ya se hallaran en una situación de pobreza relativa o, lo que es peor, haya agudizado esa situación.

Esta problemática se visibiliza en el incremento de las personas que se ven obligadas a acudir a los comedores sociales o a los bancos de alimentos para no morir de hambre. Cada día, millones de ciudadanos y ciudadanas, acuden a estos centros para llevar algo de comida a sus hogares.

El informe de Cáritas incide en el hecho de que las familias están soportando graves consecuencias por la reducción de los ingresos, que se manifiesta en no llevar una dieta adecuada (50%) o la imposibilidad de comprar medicamentos (20%).

Desde el inicio de la crisis y del periodo de confinamiento, el hogar ha adquirido una importancia vital y ha recordado hasta qué punto la vivienda compone el espacio básico de seguridad para cualquier familia. Esta crisis ha venido a agravar la delicada situación que ya existía y nos sitúa más cerca de una posible emergencia habitacional, ya que más de 1 millón de personas (700.000 atendidas por Cáritas), residen en hogares que no disponen de dinero para pagar la vivienda ni los suministros, y de hecho una de cada cuatro familias (24%) puede verse obligada a tener que abandonar su hogar, ya sea por desahucio o por tener que buscar una vivienda con costes aún más reducidos.

Una de las situaciones más preocupantes que está dejando esta crisis es la de las familias sin ingresos, que suponían el 12,2% de los hogares atendidos por Cáritas en el mes de febrero pero que a principio de mayo se eleva a un 28,8%. Este aumento de más de 16 puntos porcentuales supone un crecimiento del 136% de los hogares sin ingresos. Casi medio millón de personas residen en hogares que no han conseguido ingresos fruto del trabajo, pero que tampoco están recibiendo ayudas por parte de la Administración.

Los recursos económicos de los hogares que proceden del empleo formal se han reducido casi a la mitad (44,6%), un dato que muestra la delicada situación a la que se enfrentan muchas familias. Sin embargo, el descenso es aún mayor en los ingresos procedentes del empleo informal que se reducen más de un 70%. Y conviene aquí recordar que la reducción de los ingresos del empleo informal es especialmente preocupante, ya que no existe una prestación o subsidio de desempleo que permita amortiguar esta situación.

En el otro extremo se encuentran los ingresos procedentes de prestaciones o subsidios por desempleo que se han incrementado un 25% lo que vuelve a ser indicativo de la destrucción de puestos de trabajo que se ha producido en los meses de marzo y abril.

A esta situación crítica expuesta por Cáritas se contrapone el comportamiento de las grandes fortunas, de los ricos, de aquellos que piensan que la caridad les exime de su responsabilidad en el empobrecimiento de la ciudadanía. Sólo en el mes de marzo la clase dominante ha sacado de España 26.300 millones de euros, dinero que, en el caso de las sicav, principalmente ha ido a parar a Irlanda, Luxemburgo y Holanda, países que oficialmente no están calificados como paraísos fiscales pero que funcionan como tales. Todo un ejemplo de patriotismo y de que, como ocurrió en 2012, los ricos seguirán enriqueciéndose gracias a la desgracia del pueblo.

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