La corrupción es uno de los peores males que hay en el mundo porque va en contra de todos los principios de la decencia moral que se le supone a quien tiene una responsabilidad para con el pueblo, del tipo que sea. Las consecuencias de los comportamientos corruptos por parte de organismos públicos y empresas son claros: el debilitamiento del estado del bienestar porque los recursos públicos que se pagan a los corruptores desaparecen de las partidas dedicadas a la protección social de la ciudadanía.

Cuando nos referimos a la corrupción de un gobierno hay leyes para poder luchar contra ella, a pesar de que a quienes denuncian este tipo de comportamientos el sistema se dedica a machacarlos con la destrucción social y la muerte en vida. Lo mismo se puede aplicar con la corrupción del poder legislativo a la hora de crear leyes que sólo favorecen a los intereses de quienes disponen del poder económico suficiente como para derribar el muro de la decencia que se supone a quienes fueron elegidos por el pueblo. La corrupción del poder legislativo está en no controlar de verdad al Ejecutivo por cuestiones partidistas. El que manda es el partido, no la democracia ni el pueblo.

La corrupción del poder Ejecutivo se centra en la entrega de recursos que son del pueblo a los intereses de las dictaduras privadas. Cuando una obra pública tiene un presupuesto y comienzan a producirse sobrecostes que, al fin y al cabo, no es más que la consecuencia de los comportamientos corruptos, ese presupuesto se retira de los recursos del pueblo y, por tanto, debilita el estado del bienestar y el sistema de protección social. Pongamos un ejemplo: el rescate de las autopistas de peaje por el que las empresas de Florentino Pérez y otras constructoras recibieron una indemnización de más de 5.000 millones de euros. Con ese dinero se hubiese potenciado el sistema sanitario en vez de recortarlo, con las consecuencias que ha tenido durante la pandemia del Covid19.

Muy grave es la corrupción del poder judicial. El sometimiento a los intereses de las élites, su flexibilidad a los cantos de sirena de los lobbies que representan a esas clases dominantes, dejan a la ciudadanía indefensa y generan impunidad a quienes perpetran los presuntos delitos y las presuntas estafas a los más débiles. Un ejemplo de esa corrupción judicial la vemos en las puertas giratorias que hacen que magistrados, jueces o fiscales terminen trabajando para los mismos bufetes de abogados que representan a las grandes empresas y fortunas.

Sin embargo, la peor corrupción de todas es la de los medios de comunicación porque ahí lo que se vende a cambio de migajas es la libertad, no sólo la de prensa, sino el concepto máximo de lo que esa palabra significa.

La corrupción de los medios le quita la libertad al pueblo ya que, por ejemplo, una información manipulada y sometida a los intereses de las élites induce a adoptar determinadas decisiones en el momento donde toda la ciudadanía es igual: el día de las elecciones. Esa información se puede tergiversar para provocar que el pueblo vote al partido que más le convenga a las élites y así poder mantener el ciclo de la corrupción.

Cuando un pueblo está bien informado, suya es la responsabilidad de un mal gobierno. No obstante, si elige mal porque han votado con una información, una publicidad falsa o una financiación falsa destinada a favorecer los intereses de las élites, entonces, la responsabilidad es, precisamente, de los medios que se dejan manipular. ¿Cómo puede un periódico, una televisión o una radio no apoyar al partido que más puede favorecer a un banco durante una campaña electoral cuando esa entidad es una de sus máximos accionistas?

Cuando un ciudadano o ciudadana está ejerciendo su único derecho, libre y soberano, bajo la coacción e inducido por informaciones que favorecen a los intereses de tal o cual partido que defenderá a las clases dominantes, en definitiva, por un acto de corrupción, la ciudadanía puede llegar a elegir a un gobierno que no favorezca al pueblo. Por tanto, la corrupción de los medios es un hurto de la libertad del ser humano.

Los poderes políticos nunca han protegido la independencia de los medios de comunicación, más bien al contrario, han potenciado a los afines para destruir a los contrarios. El problema está en que los de tendencia conservadora tienen siempre el respaldo de las élites y si están a punto de quebrar, siempre habrá un banco que refinancie su deuda o entre en el Consejo de Administración. O lo que es más grave, que haya empresas del IBEX35 que los financien, con la tapadera de campañas publicitarias.

En particular, en España ser un medio libre e independiente tiene un coste muy elevado porque si se ejecutan al 100% los valores que se le presuponen al sector informativo, las élites políticas y las dictaduras privadas se encargan de ahogar las entradas económicas, por muchos millones de lectores que se tengan. Esas clases dominantes no pueden permitir que exista una prensa libre e independiente porque, entonces, todos sus escándalos quedarán al descubierto y la sociedad sabrá de lo que son capaces para incrementar sus riquezas a costa de lo que sea, incluso de la dignidad y la ética.

Hace años que alguien me contó una anécdota de un gobierno extranjero en el que un ministro recién llegado se quejaba a un compañero de gabinete de que no entendía por qué a él la prensa le trataba tan mal y al otro le escribían hasta editoriales elogiosos. La respuesta del segundo ministro fue clara: pon publicidad institucional en los medios y te dejarán tranquilo. Ese uso del dinero de todos se utiliza para amordazar a los medios de comunicación eliminando, por tanto, la capacidad de informar.

En España se han dado casos muy significativos de cómo ese dinero se utiliza para callar a los periodistas. En un medio regional un compañero publicó sobre un caso de presunta corrupción de uno de sus anunciantes. A primera hora de la mañana, el presidente de esa empresa privada llamó al director del periódico para amenazar con retirar la publicidad y el periodista fue despedido ese mismo día.

Aceptar este tipo de coacciones por parte de los editores no es más que aceptar un proceso de compra de voluntades que no es otra cosa que el modo de corrupción más peligrosa que existe, la de los medios de comunicación.

Podría aceptar que por la situación en la que vive el sector se pudieran relajar algunas líneas rojas que un medio de comunicación jamás debería sobrepasar. Sin embargo, lo que se está viviendo en la actualidad es ya insostenible porque vivimos en un sistema de corrupción permanente. Casos hay y aparecen en el libro que en un ataque de conciencia tuvo el valor de publicar el ex director de El Mundo. Como decía Horacio «Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá».

Las consecuencias de esta entrega a los intereses de las élites las vemos en cómo se ocultan temas a la opinión pública o se publican publirreportajes o entrevista a la carta en la que presidentes y presidentas del IBEX sólo tienen que hablar en base a tópicos y lugares comunes que suenen muy bien a la gente para lavar su imagen. El último ejemplo, la entrevista a la presidenta del Santander en un medio perteneciente al grupo de comunicación del que ese banco es uno de los principales accionistas.

Otro capítulo del que habría que hablar es sobre los corruptores, pero ya habrá tiempo.

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5 Comentarios

  1. Ya tenemos tema que sustituye a tema.El nuevo es la diferencia PSOE UPodemos EH Bildu. Periodismo del barato y agitador. periodismo del odiador ,del que gusta a mequetrefes como Inda Losantos o Negre ¿Pero es justo llamar a eso periodismo? Solo para reconocer que la profesión del comunicador a sueldo es tras la del abogado la mas babosa en la actualidad. ¿Que en EH Bildu hay cuatro nostálgicos de ETA?, desde luego y también en PP y VOX hay mas de cuatro millones de nostálgicos de los asesinos de las cunetas y no es portada nunca. Pero por que ese es otro tema ¿Verdad?.

  2. Hombre por supuesto, y seguro que todos nos sabemos los nombres de esos periodicos y de esas cadenas, que solo estan al servicio de la derecha franquista mas rancia. Son solo sinvergüenzas. Periodistas nada. Por aqui pulula uno de esos. Y escribe articulos aqui

  3. otra corrupcion de los medios de comunicacion es el silencio complice,no se informa de hechos cruciales porque no interesa a las elites.
    y chorradas sin interes son sobre expuestas como distraccion de los temas realmentes importantes .
    o poner un tema monotematico todos los dias para que el pueblo no piense en nada mas.

  4. Los medios de comunicacion estan tan comprados por el gobierno y el banco santander que cuando el gobierno de Rajoy y Guindos con Ponce del frob robaron el Banco Popular para regalarselo al Sanladron arruinando a mas de 1200.000 wspañoles,los medios tan comprados callaron como si no hubiese pasado nada siendo este el mayor robo cometido por un gobierno en la historia de europa,y el actual gobierno callado y ya van 3 años de miseria para mas de 300.000 familias españolas.España es un pais de mierda,y la » corona » tambien callada los subditos no importan al poder,solo colocarse ellos.

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