Si hiciéramos un repaso a la historia de la monarquía española nos daríamos cuenta que ha sido un verdadero caos, especialmente la de Borbones, lo cual no significa que la de los Austrias fuera modélica, tan solo los dos primeros tendrían un aprobado, los otros, especialmente el último un desastre. Su muerte, sin descendencia, provocó la llegada de Borbones franceses y una guerra cruel de la que todavía padecemos sus consecuencias.

Haber dos siglos de incertidumbre, la guerra del francés – Pepe Botella, hermano de Napoleón – dos años con el italiano Amadeo de Saboya y dos repúblicas, hasta llegar el golpe de estado de Franco en 1936 que dio paso a una dictadura hasta 1975 en que, por deseo expreso del dictador, se implantó de nuevo la monarquía borbónica con el nieto de Alfonso XIII, Juan Carlos I, llamado «el Campechano».

Muerto el dictador, proclamado el rey y establecida la transición con una nueva constitución democrática, los ciudadanos (yo entre muchos más) creímos que, por fin, España se añadía a las democracias europeas convirtiéndose en un estado moderno y donde la figura del monarca seria, salvando las distancias, similar a la monarquía inglesa. Cómo nos equivocamos.

Con la excepción del 23-F, tema no del todo aclarado, durante años existió un pacto de silencio sobre la vida privada de Juan Carlos en la que solo se hablaba de sus cacerías amorosas por alguna fotografía o la prensa extranjera, hasta que el silencio se rompió y aparecieron reportajes y libros que hablaban del rey conquistador, incluso en alguno dedicado a Sofía de Grecia.

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Poco a poco fueron saliente a la luz noticias de las que se sospechaba o se decían con la boca pequeña, como por ejemplo la sospecha de recibir un % de comisión por cada barril de petróleo que llegaba a España, hecho que más tarde se confirmó. Se sospecha de él por la compra del Banco Zaragozano en favor del inglés Barclays del que recibiría una comisión. No ha declarado nunca el dinero que tenía y tiene en el extranjero y no se han publicado nunca sus declaraciones de impuestos si es que las ha hecho.

Desde que renunció en la corona, abdicando en favor de su hijo y actual monarca, perdió su inviolabilidad recogida en el artículo 56.3 de la Constitución. Ahora mismo disfruta de un aforo especial y solo podría ser juzgado por el tribunal supremo, aun así la fiscalía de este tribunal archivó y dar por cerrada una posible demanda contra él.

Actualmente se sabe que ha tenido dinero en Suiza y un fondo en Panamá, del que Felipe VI es beneficiario. Ambas noticias han venido del país helvético y del reino unido. Qué hará la justicia española? La suiza lo investiga, pero el congreso ha rechazado crear una comisión de investigación con los votos de PP, Vox y PSOE.

Inviolabilidad no es el mismo que inmunidad. Una cosa es no juzgarlo como jefe de estado y otra no hacerlo como persona particular no ejerciendo el cargo, es mi opinión y muchos juristas así lo han manifestado. En los hechos ahora descubiertos Joan Carles ha actuado como particular y no como jefe de estado, por lo cual podría ser juzgar por blanqueo de capitales, tener dinero en el extranjero y eludir el pago de impuestos.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Consideran normal la forma en qué Juan Carlos ha hecho su fortuna? Él, que en cada aparición por TV hacía mención del modelo de transparencia y dignidad al que estaban obligados a mantener los dirigentes públicos y políticos. ¿No creen que tendría que pedir perdón por sus actos? ¿Es esta la monarquía que esperábamos cuando votamos la Constitución?

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5 Comentarios

  1. Interesante artículo, directo y claro. Lo más oscuro es que el enlace no funciona, dice no estar disponible por cancelación de cuenta.

  2. Mientras permitamos que la «caridad» ocupe el lugar de la justicia, que la monarquía ocupe el lugar de la democracia, mientras no podamos echar abajo estos lastres el globo no va a comenzar a despegarse del suelo, por mucho que lo intentemos.

  3. Soy anticospiranoico por convicción, pero la excepción es la que confirma la regla.

    Existe una conspiración por parte de todos los que viven de la política, o cobran del estado por seguir sus instrucciones, que se han dedicado a ocultar las tropelías realizadas por el emérito, bien directamente bien a través de «hombres de paja» como en su día el Sr. Prado y Colón de Carvajal.

    Aparte de que su designio por parte del dictador ya hace repugnante su figura, la inclusión en la Constitución por el famoso «ruido de sables», invalida ese código. Si además se institucionaliza la impunidad ante la justicia, no caben más razonamientos: tiene que ser investigado y juzgado, y si no se le puede meter en la cárcel por su edad, que se le destierre.

    Al sucesor, se le debe dar la oportunidad de comportarse correctamente, esto es dimitir y largarse con toda su familia y prole, o que se repita en él la investigación y juicio a su padre.

    Y, para cualquier persona es aplicable, pero para esta gente debe ser forma de vida: hay que ser como la mujer del César, no parecerlo simplemente. La transparencia en realidad no es necesaria, es mucho más sencillo quitárselos de en medio.

  4. Que bien nos hubiera venido #yomequedoencasa aplicado a reyes y buena parte de políticos. Esta sociedad tiene un cáncer dentro.

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