Con las brasas de Génova 13 todavía humeantes, cual Notre Dame de la derecha clásica española, la cúpula del PP estudia este fin de semana cómo recuperar algo de lo que se ha quemado. Las elecciones locales y europeas se libran en apenas unos días y toca reaccionar, reponerse, superar el shock. Pablo Casado, el joven, impulsivo e imprudente piloto que fue colocado a los mandos del nuevo proyecto tras la caída de Mariano Rajoy, ha destruido en apenas dos meses (el tiempo transcurrido entre la manifestación de Colón y el 28A) lo que Fraga y Aznar tardaron más de dos décadas en construir. Su suicida giro a la derecha para parecer más ultra que Abascal fue demasiado brusco, un volantazo con derrape que ha costado casi cuatro millones de votos y un descalabro descomunal hasta caer a los 66 escaños. Ni Hernández Mancha lo hizo tan mal.

Y no fue porque el desastre no se viera venir. Todo el mundo se lo avisaba, desde las viejas glorias y veteranos del partido hasta la prensa nacional e internacional, Zarzalejos incluido: Pablo, déjate el franquismo, que es más peligroso que una caja de tabaco negro, le decían; Pablo, guarda el pollo para otro momento, no lo saques a pasear ahora, le aconsejaban; Pablo, córtate un pelo con el coqueteo extremista, le sugerían. Pero Pablo fue a lo suyo, no hizo caso a nadie y terminó estrellando el Ferrari PP-19 –un modelo posterior al que ha llevado a Camps al juzgado en el caso Fórmula I–, por querer llegar a la Moncloa por el atajo ultraderechista y antes que nadie. Si James Dean acabó mal con su ‘Pequeño Bastardo’, Casado también se ha pasado de frenada y se ha despeñado con otro bólido, el de la política, tanto o más peligroso. A fin de cuentas, juventud e impetuosidad están detrás de muchos accidentes por imprudencia temeraria.

Sea como fuere, lo cierto es que con su fugaz reconversión al falangismo el candidato popular eligió un camino equivocado. Durante toda la campaña estuvo demasiado crispado, duro, vehemente, por momentos incendiario y casi siempre sobreactuado y fuera de tono. Hoy ha vuelto a decir que quiere volver a la moderación, recuperar las esencias del PP, resucitar la gallina atrapalotodo de los huevos de oro que tantas victorias dio a los populares. Solo que quizá ya sea demasiado tarde y la gallina no pueda ser reanimada ni trasplantándole un órgano de esos que ahora se hacen con impresoras 3D. Querer retornar al centro liberal en cinco minutos, como si nada hubiese sucedido, se antoja un imposible. La credibilidad de un político no se labra de la noche a la mañana. Él que tanto admira a Adolfo Suárez, su gran ídolo y referente, debería saberlo. El arquitecto de la Transición empeñó media vida en tratar de convencer a los votantes de que había dejado de ser un tecnócrata del franquismo para convertirse en un demócrata moderado. Casado cree que la imagen de un líder es como una prenda que se pone a capricho: hoy me enfundo la camisa de fuerza nueva, mañana el sedoso traje azul marengo popular. Un día me levanto ultraderechista y con ganas de comerme a un rojo masón, al siguiente soy un hombre mesurado y de centro. Pero la cosa no funciona así. Y no funciona sencillamente porque la gente se huele la tostada, caza el truco enseguida, presiente que le quieren dar gato por libre (o gaviota por aguilucho, que para el caso es lo mismo).

Los españoles no son tontos y no se les puede vender una cosa y su contraria en menos de un mes, que es el tiempo que va a transcurrir entre el 28A y el 26M. Es como querer llevarse a la cama a alguien saltándose los preámbulos, el cine, la cena a la luz de la Luna y el baile de rigor. A Casado se le ve tan ansioso por pillar cacho que es capaz de saltarse el necesario romanticismo de la seducción, cambiar su personalidad súbitamente si hace falta. Ahora duro y macho; ahora tierno y sensible. Click, clack, como un frívolo álbum de fotos de Instagram. Tales maniobras y artificios de conquistador barato España, que es el objeto sentimental a enamorar, las percibe, las capta y no traga. El pretendido giro al centro del líder del PP es una milonga, una maniobra a la desesperada, otra impostura más, y ya van muchas. Para ligar, ya sea con otra persona o con todo un país, el primer mandamiento es ser natural. Que uno parezca íntegro, sincero, cabal. No una “veleta azul”, como dice el colérico Caudillo del caballo pura raza.

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3 Comentarios

  1. El pp está en el origen de la ruina de más de 305.000 familias mediante una TRAMA MAFIOSA que se intenta OCULTAR a través de los medios de la propaganda. Toda España, menos los medios de la propaganda, sabre que fue un RESCATE ENCUBIERTO AL BANCO SANTANDER.Cuanto más lo oculten más daño van a provocar a esto que llaman DEMOCRACIA- El PP a donde se esta girando es al precipicio, está hundido. El tal Casado se piensa que alas más de 305.00 familias arruinadas por el PP les importa si el partido se gira al centro, al extremo, a la derecha, o donde sea. Las más de 305.000 familias quieren de la ORGANIZACION MAFIOSA PP que repare el ENORME DAÑO CAUSADO.
    Gracis Diario 16 por estar ahí y defender en Estado de Derecho.

  2. No estoy muy de acuerdo con este artículo. Ni Fraga ni Aznar ni Rajoy tenían la competencia que ha tenido Casado. Con toda la competencia que tiene y con la cantidad de casos de corrupción a sus espaldas (gestados en manos de otros dirigentes, Fraga, Aznar y Rajoy), se podría decir que Casado ha salvado los platos con su giro a la derecha, porque de haberse mantenido en el centro, Ciudadanos se lo hubiera quitado todo. Esto de la vuelta al centro del PP es una milonga porque no se lo creen ni ellos.

  3. Pobres Casado y Feijjo EL MUNDO AL REVES,estos tios andan pidiendo que VOX y Ciudadanos se giren hacia el PP.Hay que tener jeta y poca verguenza al afirmar esto, porque el PP y >Ciudadadnos no se giran hacia VOX,estes por lo menos todavia no tuvieron tiempo de robar a mas de 1500.000 personas como hizo el PP con el Banco Popular.Que se hagan a la idea, el PP esta muerto y cada vez mas,no se puede ROBAR,y encima pedir que te apoyen.

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