Fotos: Agustín Millán.

La Mallorquina, uno de los cafés pastelerías más clásicos de Madrid y de Europa, ha sobrevivido al paso del tiempo y cumple 125 años. Ricardo Quiroga director general de la empresa ha querido rememorar estos años, pero sin olvidarse del futuro.

Quiroga ha anunciado la apertura de dos nuevos locales, el primero en el Rastro de Madrid y otro en el barrio exclusivo de Salamanca. En primero  de los establecimientos se abrirá el próximo 14 de julio y solo los domingos, día de mercadillo, en la calle Mira el Río Baja 21.

El segundo local estará situado en la calle Hermosilla esquina con Velázquez y se abrirá el ultimo trimestre de año. Con estas nuevas aperturas se quiere trasladar los sabores y olores de la mejor tradición castiza, a otros emblemáticos lugares de Madrid.

La Mallorquina abrió sus puertas el 4 de febrero de 1894 de la mano de tres socios, BalaguerColl y Ripoll, originarios de Mallorca, que se embarcaron en la endulzar la capital de España, con la mejor tradición pastelera de las islas. Su primer local estaba ubicado en un primer momento en la calle Jacometrezo.

Fotos: Agustín Millán.

Su éxito comenzó gracias a los productos típicos mallorquines como la napolitana de cremaensaimada y la sobrasada, acompañadas de conservas, embutidos o chocolate caliente. La vitrina de los bombones hacía las delicias de los clientes.

Algunos de los ilustres personajes que se sentaros en sus mesas:  Rubén DaríoJosé EchegarayFrancisco Silvela, Benito Pérez Galdós, Gómez de la Serna, Pío Baroja Juan Ramón Jiménez. Alcaldes, ministros, reyes y mucha gente corriente, han pasado por este local emblemático de La Mallorquina en busca de ese dulce que llevarse a la boca.

La guerra civil y los años posteriores casi se llevan por delante este histórico establecimiento. No lo lograron las bombas, tampoco lo va a lograr las nuevas tecnologías. Se seguirán saboreando las típicas tortitas con nata y los nuevos productos como la tarta de zanahorias en vez de con un periódico de papel, con un móvil en la mano.

Fotos: Agustín Millán.

Entonces dos familias regentaban el café, que hicieron el esfuerzo de convertir a esta pastelería, ahora solo es una. En los 60 del siglo pasado se reformo al local y dejaron como se conoce en la actualidad, aunque sometido a un lavado de cara en el siglo XXI, pero sin perder su esencia.

En el acto han acompañado a Ricardo Quiroga director general de la empresa, el director de la escuela de Arquitectura, Manuel Blanco y una de sus empleadas más veteranas, Isabel Diaz Zazo, con más de 46 años endulzando la vida de cientos de miles de madrileños y madrileñas, que por generaciones enteras acudían a desayunar y a merendar a sus soleadas mesas, por donde se puede ver el devenir de una sociedad.

Por su plaza y por sus puertas, la Mallorquina ha visto derrocar reyes, alzar triunfante una República, una guerra fratricida y una dictadura que a pesar de su amargura, la pastelería logró endulzar la vida de los madrileños.

También ha vivido la revolución feminista y el movimiento del 15M, pero su historia se vive en futuro.

Fotos: Agustín Millán.

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