La crisis del coronavirus ha destapado la eterna lucha entre los grandes grupos mediáticos y los medios libres e independientes que no tienen ningún tipo de atadura que no vaya más allá de su propia línea editorial.

En este caso no se ha tratado del reparto de los contratos publicitarios de la Administración, sino que el conflicto se ha alterado por el interés de unos pocos en controlar las ruedas de prensa tanto de los ministros y ministras como del propio presidente del Gobierno.

Casi 20 medios, de distintos perfiles, pero que, en gran medida, tienen en común que no están controlados por los poderes políticos, económicos y financieros, es decir, que aún siguen manteniendo la libertad y la independencia que se espera de un medio de comunicación, enviaron una carta a la Secretaría de Estado de Comunicación oponiéndose a la estrategia que pretendían imponer las dos principales asociaciones de la prensa española: FAPE y APM.

En resumen, lo que se intentó es que fuesen los grandes medios los únicos que pudiesen preguntar al presidente o a los ministros y ministras. Es decir, que asociaciones de prensa pretendían coartar, precisamente, la libertad de prensa de los medios libres e independientes.

Esto es intolerable porque, aun considerando que los grandes medios y los grandes grupos de comunicación tienen el mismo derecho que los libres e independientes, sin embargo, aquéllos están sometidos a una serie de intereses que les impiden llegar a los lugares donde los que no tenemos esas áncoras sí podemos alcanzar.

La libertad de prensa no está en almoneda, no es algo que se pueda comprar o vender, porque pertenece al pueblo.

La Secretaría de Estado de Comunicación rechazó la propuesta de FAPE y de APM porque se quedaba muy corta y porque, además, arrinconaba a los medios independientes y libres, ya que instaba al Gobierno a que las preguntas presenciales las pudieran hacer sólo los periodistas que cubren habitualmente la información en Moncloa, es decir, los de los grandes grupos.

Una propuesta tan discriminatoria no es de recibo en democracia y sí que es el reflejo del oligopolio en que quieren convertir al cuarto poder aquellos que controlan a esos grandes grupos.

Precisamente, en esta crisis provocada por el COVID-19, quienes más están sufriendo la bajada de los contratos publicitarios son esos grandes grupos. Casi todos ya han anunciado ERTE que destruirán miles de puestos de trabajo. Sin embargo, en ningún caso se ha anunciado una rebaja de los importantes salarios que cobran sus directivos para que lo ahorrado por un lado sirva para mantener el trabajo y el salario de los periodistas. Lo mismo podría decirse de aquellos que cobran indirectamente de las dictaduras privadas que llegan a controlar la información que se publica.

Repetimos, la libertad de prensa no está en almoneda y la decisión adoptada por la Secretaría de Estado de Comunicación es la adecuada para mantener un elemento clave para cualquier democracia.

Si la información termina controlada por oligopolios controlados por los poderes económicos, empresariales y financieros, se atentará contra la libertad. Y no hay mayor corrupción que la de los medios de comunicación porque lo que se pone a la venta es, precisamente, la libertad.

Hay oficios que hacen sentirse orgulloso de la vida y otros que transforman la vida en un verdadero infierno, ya sea por la propia idiosincrasia de los mismos, ya sea por la manera de llevarlos a efecto.

Sin embargo, el peor de los oficios que puede ejercer un ser humano es el de traidor y hay muchos caminos para convertirse en tal cosa.

Por eso, en Diario16 nos enorgullecemos de nuestra libertad y de nuestra independencia, pero, sobre todo, de no traicionar estos valores que son implícitos al periodismo, porque hacerlo sería traicionar a nuestros y nuestras lectoras que lo mínimo que esperan de nosotros y de nosotras es, precisamente, el respeto a los valores y al espíritu de esta histórica cabecera.

Es evidente que en los tiempos que corren ser libres e independientes tiene un coste importante para todos los que formamos parte de un proyecto que tiene la historia de su parte, pero que va haciendo historia en cada artículo que se publica.

La libertad y la independencia nos cuesta a todos y a todas, a las y los redactores, a los y las directivas, a todos y todas sin excepción. Sin embargo, no vamos a renunciar a ello, no podemos renunciar a nuestra libertad ni a nuestra independencia porque hacerlo nos convertiría en traidores.

La primera entidad financiera de este país nos retiró la publicidad por el trabajo que Diario16 está haciendo sobre el Banco Popular. ¿Le ha servido de algo? No, seguimos publicando y creciendo, porque nosotros y nosotras continuamos en la defensa de unos valores que van más allá del sometimiento a dictaduras públicas y privadas.

Habrá quien esté dispuesto a asumir ese precio. Pero vender la libertad es el peor modelo de corrupción que hay, mucho más que el político.

Diario16, por esa libertad, por esa independencia, por esa ética, respetará siempre a todos los estamentos públicos del Estado. Sin embargo, también respetamos el derecho de los estamentos públicos de la sociedad, de la libertad y la voluntad de los pueblos.

Por respetar no podíamos dejar de respetar el trabajo que desde la independencia, la dignidad, la ética, y la veracidad transmiten las y los redactores de Diario16 desde la razón sin miedo, desde su opinión, sus conocimientos, investigación y conciencia en su derecho de publicar.

Los errores son humanos. Lo humano nos diferencia de lo divino y sólo los divinos están exentos de no errar.

Al pueblo sólo se le abre el camino de la libertad respetando lo que somos y cumpliendo con nuestra obligación: controlar al poder, venga de donde venga, sea cual sea y, desde luego, no poniendo nuestra libertad en almoneda.

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2 Comentarios

  1. Apoyo vuestra editorial al cien por cien.

    Y además, me gustaría, si fuera posible, no os quedéis aquí y vayáis un paso más allá. La información es básica para una buena toma de decisiones por parte de la ciudadanía, realmente importante a la hora de ejercer el voto y conocer en todo momento la situación del Estado, sus instituciones y partidos políticos. Por ello, vuestra advertencia sobre las maniobras oscuras de los grandes medio de comunicación no sólo debe permanecer como una mera denuncia sobre los límites de la Libertad de Expresión, debéis ir más allá.

    Los medios progresistas y liberales, realmente comprometidos con la búsqueda de las libertades sociales y no sólo económicas, debéis reestructurar vuestra estrategia entorno a una unidad de acción clara, contundente y agresiva. Muchos estamos esperando, desde hace años, un cambio radical en vosotros, tanto en vuestras actitudes como aptitudes a la hora de abordar la problemática de la gestión y control de la información.

    Por ello, os pido encarecidamente, comencéis a poner nombres y apellidos a los medios subversivos y a sus periodistas, muchos ya sabemos quiénes son, muchos somos conscientes de cómo y para qué hacen noticias distintos medios de propaganda antidemocrática, alejados de todos los códigos deontológicos de la profesión. Debéis señalar con dedo acusador, poner en evidencia, atacar sin contemplaciones a dichos profesionales y sus medios desnudándolos ante la ciudadanía. Repito, con nombres y apellidos.

    Periodistas que no trabajan para la información veraz sino para partidos políticos sin ningún tipo de reparo ni verguenza sosteniendo tesis ridículas, alejadas de la verdad y que rozan el absurdo. Debéis denunciar estas prácticas ante la Unión Europea si fuera necesario, a la persona física o jurídica. Sin que os tiemble el pulso. Denunciar a las Asociaciones de Periodistas o Colegios profesionales si los hubiere de España que no están moderando actividades ilícitas por contaminar con noticias falsas de sobra contrastadas.

    De igual modo, y termino ya, todos aquellos profesionales que de un modo u otro intentan justificar la corrupción de sus “defendidos”. Sin olvidarme de aquéllos medios públicos que permanecen secuestrados según el color del Gobierno, dígase a nivel estatal o autonómico. O todos aquéllos que reciben financiación pública y después concentran todos sus esfuerzos en la defensa del Capitalismo y políticas neoliberales en un ejercicio demagógico de primero orden.

    Y concluyo, señalando directamente a La Voz de Galicia y la carta dirigida por su presidente
    Santiago Rey Fernández-Latorre al Presidente del Gobierno de España aconsejando reconduzca su postura buscando un “bloque parlamentario” diferente al actual.

    No podemos olvidar, La Voz de Galicia y su presidente, reciben ingentes e indecentes cantidades de dinero público entorno a 900.000 euros/año (cifra 2019), cuando además, uno de sus redactores Andrés Vellón, así denunció el Alcalde de Ferrol Jorge Suárez públicamente, fue amenazado directamente con un boicot mediático en la Ciudad Departamental a su Gobierno, en conversación privada, tras negarse el exalcalde a inyectar a la sucursal de la Voz en Ferrol dinero público, sin la Justicia mueva un dedo ante flagrante actuación. Y así, en toda la geografía de España.

    Si mantienen, todos ustedes, el “perro no muerde a perro” flaco favor estarán haciendo ustedes a su profesión, a los ciudadanos y a España.

    Un saúdo.

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