La joven y su perro en el momento de ser multada. Foto: Manuel Domínguez Moreno

Una de las mayores bellezas que tiene la ciudad de Cádiz es que emana libertad, se respira libertad e inocula libertad a todos los que la visitan o a los que en ella viven.

En un país en que cada vez es más utópica la aplicación de algo tan bello como ser libre y, sobre todo, sentirse como tal, tener un reducto como Cádiz es un tesoro que nada ni nadie puede permitir que se pierda.

Mariano Jose de Larra decía que «un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas». Por esto los gaditanos son libres y la magia de Cádiz se transfiere a quienes la visitan.

Sin embargo, siempre hay quien quiere frenar algo tan hermoso. Hace años se aprobaron una serie de leyes respecto a la presencia de animales en las playas que en momentos determinados se aplican en su interpretación más estricta. Estas normativas se pusieron cuando hubo irresponsables que dejaban a sus mascotas sueltas, en algunos casos perros de razas peligrosas, y que atacaron a otras personas.

Hoy he sido testigo de cómo eso se aplicaba. En una de esas playas majestuosas de Cádiz una joven paseaba con su perro. No había mucha gente y el animal, un precioso labrador, no molestaba a nadie porque su dueña lo llevaba sujeto con la correa. No se trataba de una raza peligrosa, no había irresponsabilidad en la joven. Sólo paseaba y se relajaba por la arena gaditana respirando la libertad. En un momento determinado, unos policías montados en un buggy, la han parado y le han puesto una multa.

¿Cómo es posible que esto pueda ocurrir? No se trata de afirmar que es correcto que se incumplan las leyes. Nada de eso, pero la aplicación de la ley, cuando no se trata de delitos flagrantes que afecten a la seguridad, la dignidad o la vida de los seres humanos, se basa en muchos casos en el modo de interpretar la situación en que se puede haber cometido la presunta infracción. En el caso que nos ocupa el agente de la policía tendría que haber analizado si el animal estaba molestando a alguien o tenía una actitud amenazante; si la dueña le tenía suelto o le azuzaba contra el resto de los paseantes; cuánta gente había en la playa. Estas son algunas de las situaciones que los agentes tendrían que haber analizado antes de multar a la joven.

¿El perro estaba molestando a alguien? No. ¿El perro estaba amenazando a alguien? No. ¿La dueña estaba teniendo una actitud irresponsable? No. ¿La playa estaba abarrotada como para que el animal hubiera molestado a alguien? No.

Hay otro punto importante que se debe tener en cuenta. No sé quién es la joven, pero en estos días de puente son miles las personas que vienen a pasar estos días en Cádiz para disfrutar y para respirar de su libertad. Uno de los modos de sentirse bien, de relajarse, es compartir la alegría de sentirse libre con su mascota y que ésta sea partícipe de ella. Nada mejor que una playa gaditana para ello.

Que esto ocurra en Cádiz es, quizá, más sangrante que en cualquier otro lugar de España porque Cádiz tiene tatuado en su piel la palabra «Libertad». Por eso está gobernada por un partido que la proclama dentro de sus propios principios máximos; por eso en Cádiz se firmó La Pepa; por eso en Cádiz revivo lo más bello que puede sentir un ser humano: ser libre.

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8 Comentarios

  1. Las leyes están para cumplirlas y aplicarlas, ese perro podría no estar haciendo nada, ni molestando, ni ser «raza peligrosa» (raza peligrosa son los dueños, no los canes, pero este es otro tema extenso de tratar) pero estaba inclumpliendo una norma y es de recibo corregirla. ¿Qué hubiese pasado si ese perro hubiese mordido o molestado a alguien si su presencia está prohibida en la playa? la responsabilidad la tendría, entre otros, el señor agente que no lo sancionó o corrigió.
    El problema está en el civismo, y la libertad que usted proclama en este artículo trae consigo, desgraciadamente, la falta de cuidado. No debemos por tanto confundir libertad con libertinaje.

    • Tu te estas preparando unas oposiciones a policía fijo y piensas que vas a cambiar el mundo. Tranquilo, esa enfermedad, llamada juventud, se cura con el tiempo.

      • Desde luego la juventud se cura, pero la que usted rezuma parece no tener cura y es una pena. No dé tantas cosas por hecho, ni soy policía, ni pretendo serlo. ¿Cambiar el mundo? ojalá, pero personas como usted lo ponen muy difícil.
        Tenga más humildad en sus opiniones y deje la arrogancia a un lado, no vaya a ser que el azote se lo lleve usted en la cara el día menos pensado.

  2. Vaya chorrada de comentario acabas de hacer, que pena que, molesta y contamina más el bugui que el.pobre perro, y los caballos? Anda hombre, esto es afán recaudatorio y de mala persona, los policías trabajan para nosotros, que no se se les olvide

  3. Yo estoy con lo que dice Sergio, habria que esperar a que muerda o se caguen donde tengo puesta la toalla,para ser multado.

    Prevenir es recaudar……..

  4. Cansada del acoso a los animales sobre todo a los catalogados ppp o a los que ustedes llamais razas peligrosas!!!
    La raza no determina si un animal es peligroso o no es el ser humano haber si teneis un poco de mas etica a la hora de escribir sobre esta raza.
    Y si de verdad quereis que cadiz sea como antaños LIBRE empezar ustedes iculcando en vuestros articulos el amor y respeto hacia los animales

  5. No sería más correcto en este caso acercarse y decirle, «Mire usted, las ordenanzas municipales proiben bajar perros a la playa, tienen que salir de ella» y punto. Ojalá tuvieran el mismo celo con los que dejan la arena llena de pipas, colillas, botellas, etc

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