El pasado 10 de junio la Fiscalía del Tribunal Supremo abrió diligencias de investigación por un supuesto delito de odio tras la denuncia presentada por la asociación Musulmanes contra la Islamofobia contra Javier Ortega-Smith, diputado por Vox en el Congreso. En su escrito de denuncia, el colectivo recogía las manifestaciones que el número 2 de Vox pronunció durante un mitin de partido en el Casino de Agricultura de Valencia el 16 de septiembre de 2018, donde aseguró que “seremos más fuertes que el enemigo común que tiene un nombre muy claro y yo no dejaré de decirlo en todas las intervenciones. Nuestro enemigo común, el enemigo de Europa, el enemigo de la libertad, el enemigo del progreso, el enemigo de la democracia, el enemigo de la familia, el enemigo de la vida, el enemigo del futuro se llama la invasión, se llama la invasión islamista”.

Además, Ortega Smith apostilló: “Está en juego lo que entendemos o lo que conocemos como la civilización, está seriamente amenazada, pero no estamos solos como os digo, bien lo sabéis, cada vez más europeos se están poniendo en pie porque están sufriendo en sus ciudades, en sus calles y en sus barrios, lo que significa la aplicación de la ‘sharia’ y no están dispuestos a que se derribe sus catedrales para ser sustituidas obligatoriamente por mezquitas. No están dispuestos a que sus mujeres tengan que cubrir su rostro con una tela negra y ser tratadas diez pasos atrás, peor que los camellos, ni están dispuestos a que se acabe con lo que entendemos por civilización por respeto a los derechos y a la libertad”, continuó.

La asociación que defiende los intereses de los musulmanes denunció los hechos por delito de odio pero la Justicia ha decidido dar carpetazo al asunto en menos de un mes. Para la Fiscalía, aunque las manifestaciones de Ortega Smith “pueden parecernos inadecuadas y, hasta incluso, repulsivas en algunos de sus contenidos, eso no implica necesariamente que merezcan tener encaje en el Código Penal y sancionarse con arreglo a uno de sus preceptos”.

El fiscal recuerda que para que se dé el delito de odio debe existir una provocación cuando directamente se incita a la perpetración de un delito por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante que facilite la publicidad o ante una concurrencia de personas. Y añade que “la esencia de la provocación, a diferencia de la proposición del delito, es que procede de un sujeto que, no estando determinado a ejecutar un delito, trata de determinar a otros a la ejecución del hecho punible, pero sin que él mismo haya de tomar parte directa o indirecta en esa ejecución”.

Para la Fiscalía, ninguno de estos requisitos es apreciable en el discurso pronunciado por Ortega-Smith, y aunque reconoce que el mitin del político ultra “puede parecernos abominable, y nos lo parece”, no puede aplicarse un delito, el de odio, que solo ocurre en “determinadas conductas especialmente graves por atentar directamente contra bienes jurídicos penalmente protegibles”. Según el Ministerio Público, no se puede decir que Ortega Smith haya realizado ninguna incitación a actuar contra ese “enemigo común” del que habla, los musulmanes, con actos u omisiones que puedan ser considerados como delitos. Es decir, para el fiscal el portavoz de Vox no anima a cometer delitos, sino que hace un “discurso delirante de acontecimientos indeseables que el denunciado aventura que pueden producirse en el futuro”.

Examinada la polémica resolución, solo cabe decir que la interpretación de la Fiscalía resulta cuanto menos contradictoria, ya que si bien admite que el discurso de Vox fue “abominable y delirante”, por lo que tenía de xenófobo, no ve un daño perseguible penalmente. Sin embargo, cabría preguntarse si el hecho de que un líder político propague un discurso trufado de lenguaje belicista para atacar a un colectivo por razón de su raza no supone ya un daño para cientos de miles de personas que profesan pacíficamente el islam en nuestro país. Al identificar de alguna manera a todos los musulmanes con peligrosos radicales fundamentalistas, al calificarlos como el “enemigo común”, se les está estigmatizando, marcándolos como si se tratara de terroristas. Esa aberrante e injusta identificación es tanto como pretender insinuar que todos los vascos son etarras. Además, parece claro que el discurso de Smith, su tono exacerbado, su flema y virulencia hasta el paroxismo, fue en realidad una arenga militar y cuartelera para que cierta parte de la población, mayormente la que vota al partido ultra, se prevenga contra una amenaza que no existe, se rearme ideológicamente y pase a la contraofensiva, como si se tratara de una guerra.

Las palabras pueden matar; las guerras siempre comienzan con palabras, de ahí que el discurso incendiario de Ortega Smith sea extremadamente peligroso. Lo que hizo el lugarteniente de Santiago Abascal en el Casino de Valencia fue prender la mecha de la confrontación entre razas, alimentar el discurso del miedo al otro, recurrir a filosofías supremacistas y esencialistas de la sangre que tanto daño hicieron en el pasado. Quizá eso no sea delito porque “no se dan los requisitos del tipo legal”, como dice la Fiscalía. Pero tratar de maquillar o blanquear una soflama cuanto menos xenófoba que incita a tratar al diferente, al de otra etnia, como un enemigo común a batir supone tolerar de alguna manera comportamientos de extremado riesgo para una sociedad democrática. Dar manga ancha a Ortega-Smith para que se despache a gusto con tales desprecios y falsedades hacia los musulmanes supone dejar instalado el primer detonante para que algún día, y ojalá eso nunca ocurra, estalle un conflicto racial en España.

3 Comentarios

  1. Es verdad, pero no tanto por dar una opinion sino por el nivel racional y emocional d ela gente q elo recibe y qe ha sido educada y sicotizada para odiar sin pensar ulga el odio ,

  2. HOY DIA VOX ES EL UNICO PARTIDO DE ESPAÑA, LIMPIO DE CORRUPCION Y LADRONES. DE AHI QUE TODOS SE UNAN PARA PERJUDICALOS. EN ESA BATALLA, ESTÀ PARADOJICAMNETE EN EL MISMO BANDO DESDE ETA-BILDU HASTA EL PP. lOS PARTIDOS ESTABLECIDOS NO HAN VISTO CON BUENOS OJOS QUE UN EXTRAÑO LLEGUE A ROMPER LA BARAJA

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