La jueza del caso Metro, Nieves Molina, no gana para disgustos. A su tentativa reiterada de archivar atropelladamente la investigación sobre el accidente del metro de Valencia que en 2006 costó la vida a 43 personas y dejó heridas a otras 47, a pesar de que la Audiencia de Valencia le obligó a continuarla por dos veces seguidas, hasta que finalmente después de 12 largos años de instrucción tuvo que llevar la causa a juicio, se le une ahora la conformidad alcanzada entre la fiscalía y cuatro de los acusados, que han reconocido su responsabilidad penal.

La magistrada Nieves Molina nunca vio claras las responsabilidades penales de quienes fueran altos cargos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV). Por eso, desde que el asunto cayó en sus manos, su tendencia fue siempre la del archivo, en contra de la opinión del ministerio fiscal y teniendo siempre en frente a la Audiencia Provincial. De esta forma, entre archivos y arrancadas de burro, la instrucción de la causa se ha prolongado durante doce largos años.

La sorpresa ha venido de la mano de la conformidad alcanzada por la fiscalía con cuatro de los acusados, que han asumido su responsabilidad penal por la que han sido condenados a 22 meses de prisión, poniendo fin al juicio 14 años después del accidente.

Si algo ha puesto de manifiesto el acuerdo alcanzado por la fiscalía con los imputados, es que la jueza del caso Metro de Valencia , Nieves Molina, se equivocó y prolongó injustificadamente la instrucción del asunto durante 12 largos años, por lo que podría ser investigada por la comisión de una falta muy grave de retrasos injustificados en la tramitación de la causa que podría depararle la expulsión de la carrera judicial.

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