Frente a los acontecimientos registrados en los últimos días en Myanmar (Birmania), en un nuevo intento de interrupción del debilitado proceso democrático en ese país, manifestamos nuestro repudio al golpe militar, y apoyamos las manifestaciones populares que reclaman el respeto a los derechos humanos, y a las decisiones soberanas desprendidas en las elecciones que ubicaron en el gobierno a  Aung San Suu Kyi, hoy cautiva de la aristocracia militar dominante en  el país desde la década del sesenta.  

La declaración de emergencia de la oligarquía militarista, es un pretexto para continuar con el proyecto de poder de los privilegiados que emergen de los cuarteles, los mismos que pretenden con en un formato “socialista”, enmascarar las retorcidas iniciativas políticas que desprecian y marginan a las comunidades étnicas, entre otras, karen,  rohinyá (islámicos) y shan. 

En Myanmar los reclamos de los distintos sectores de la población, marcan la necesidad de confeccionar un estado federal que integre a toda la sociedad, a los distintos grupos étnicos y religiosos, con la participación de las fuerzas armadas acompañando las justas iniciativas populares, lejos de las posturas estrictamente militaristas y represoras, esbozados en las últimas décadas por un diseño absolutista y autoritario, donde la iniciativa castrense han sido determinante. 

José Manuel Zelaya Rosales. 

Ex presidente de Honduras y Coordinador  de la Internacional Antiimperialista de los pueblos, en Defensa de la Humanidad y la Naturaleza.

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