La Conferencia Episcopal Española (CEE) cree que el ingente patrimonio que acumula debe seguir en sus manos porque así se conserva mejor y se preserva la cultura. De esta manera, los obispos salen al paso de la reciente decisión del Gobierno de impulsar una reforma del patrimonio religioso, sacando a la luz el listado de bienes inmatriculados por la Iglesia católica, lo que permitirá a toda aquella persona física o jurídica reclamar su titularidad. “¿Se ha enriquecido injustamente la Iglesia con estos bienes?”, se pregunta la cúpula eclesiástica en su artículo Inmatriculaciones de la Iglesia ¿un privilegio? publicado en su web. Según la CEE, las distintas instituciones religiosas son titulares de más de 3.000 bienes inmuebles declarados de interés cultural. Estas declaraciones no afectan a la titularidad, sino más bien a que la administración se implique en su mantenimiento y conservación a cambio de que la Iglesia los ponga a disposición de la sociedad para ser visitados. “En su inmensa mayoría, dichos bienes generan importantes costes de mantenimiento y conservación para la Iglesia, que la Iglesia realiza por entender que forma parte de su misión. La inmensa mayoría de esos bienes tienen naturaleza no enajenable, con lo que la posibilidad, que algunos apuntan, de hacer negocio, es inexistente”.

Para la Iglesia son muy pocos los bienes que son “económicamente rentables” para la institución católica, “precisamente aquellos por los que se insiste hasta la saciedad, frente a otros que pasan de largo”. Sin embargo, tal como demostró hace poco un informe de la auditora PWC, la puesta a disposición de la sociedad de dichos bienes reporta a la economía nacional más de 22.000 millones de euros al año (el 2% del PIB). “Pero incluso aquellos pocos bienes que reportan recursos, como es el caso de la Mezquita-Catedral de Córdoba, los recursos obtenidos son aplicados a fines culturales (restauración de patrimonio) o a los fines propios de la Iglesia entre los que destaca la ayuda a proyectos sociales. Baste decir, a modo de ejemplo, que entre 2006 y 2014 el Cabildo de Córdoba destinó 16 millones de euros a proyectos de Cáritas, Proyecto hombre, ayuda a misioneros, etc”, argumenta la CEE.

La Iglesia cree que la inmatriculación de los bienes no afecta a la propiedad, que se adquiere conforme al derecho civil. “El registro tiene una función probativa o certificativa, otorga seguridad jurídica, pero no tiene función constitutiva de la propiedad. Por esta razón, el sistema de inmatriculación preveía un periodo de 2 años de provisionalidad para corregir errores y presentar alegaciones. En todo caso, siempre podrán corregirse errores en el proceso, caso de que hayan acontecido”, asegura la web de los obispos.

¿Se ha apropiado la Iglesia de decenas de miles de inmuebles?, se pregunta la organización. En España, hay cerca de 40.000 instituciones de la Iglesia que tienen reconocimiento civil. Muchas de ellas tienen más de mil años de existencia y a lo largo de su vida han adquirido la titularidad de bienes. “Por ello y teniendo en cuenta que existen cerca de 23.000 parroquias canónicamente erigidas, miles de ermitas y santuarios, miles de cofradías y hermandades, centenares de monasterios…, el volumen de bienes que corresponde a todas estas realidades, aunque de manera unitaria es escaso, en términos globales es muy alto”. “Ahora bien, no nos confundamos, es como si quisiéramos calcular cuántos bienes inmuebles son propiedad de las corporaciones locales. También en este caso, la cifra sería muy importante”, añade.

¿La Iglesia es opaca y no quiere ofrecer los datos?, vuelve a interrogarse la curia católica. “Recientemente se ha informado de que el Gobierno está preparando un listado de los bienes inmatriculados y que la Iglesia no quiere dar estos estos. La realidad es muy distinta. Cada una de las cerca de 40.000 instituciones que son Iglesia Católica en España tiene la autonomía que le confieren las normas civiles y canónicas, por lo que no existe, desde el ámbito de la Iglesia un registro de los bienes eclesiásticos. Es cada persona jurídica la que gestiona su patrimonio conforme a las normas canónicas. La Conferencia Episcopal, en este punto, no tiene ninguna jurisdicción”.

“¿Pero todos estos bienes no son del pueblo? Durante siglos, efectivamente, el pueblo católico ha construido y confiado a la Iglesia distintos bienes para que ésta pudiera realizar su labor: el anuncio del Evangelio (apostolado), la celebración de la fe (culto) y el ejercicio de la caridad. Los bienes de la iglesia se destinan precisamente a estos fines. La Iglesia administra, cuida y pone a disposición de todos estos bienes, que cumplen una función religiosa y también, en muchos casos una función cultural”, argumentan los obispos. “Lo importante de todo esto es que gracias a la situación actual los templos de la Iglesia están cuidados, cumplen con su finalidad religiosa desde hace siglos y también con una enorme función social, poniéndolo a disposición de todos y generando un importante valor social y por supuesto económico en aquellos lugares en los que están presentes”, insiste la CEE.

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2 Comentarios

  1. Acumular bienes inmuebles no es hacer negocio incrementando el patrimonio, tanto cómo vacunarse, pasando por encima del rebaño, para disfrutarlo

  2. Creo que aquí mienten hasta las piedras. ellos son los dueños y nosotros los paganos de los desperfectos.

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