Campos vacíos debido a la huelga fútbol femenino.

Se ha cumplido el primer fin de semana de paro desde que la AFE anunciara la convocatoria de una huelga de las futbolistas de la Primera Iberdrola, la máxima categoría del fútbol femenino español, después de romperse las negociaciones con la Asociación de Clubes. Una reivindicación que ya es todo un símbolo feminista del siglo XXI que pondera al deporte femenino.

La lucha de estas futbolistas es por llegar a ser mileuristas. Ofender conocer esta reivindicación frente a la situación de contratos millonarios de los varones en Primera Divisón.

Què reclaman

Reclaman la creación de un convenio laboral para todas las jugadoras de Primera División.

El Centro de la reivindicación es un salario mínimo de 12.000 euros anuales para los contratos de media jornada. Para la jornada completa, las jugadoras piden un mínimo de 16.000.

La Asociación de Clubes, formada por todos los equipos de la Primera Iberdrola salvo Athletic, Barcelona y Tacón, ofrece un salario mínimo de 8.000 euros para los contratos de media jornada, y aseguran que un salario mínimo de 12.000 euros supondría un aumento del presupuesto hasta los 350.000, algo impensable para la mayoría de clubes.

La negociación entre la Asociación de Clubes y los sindicatos comenzó el 4 de octubre de 2018. La presencia de España en el Mundial de Francia paró las conversaciones, mejoró la imagen de las futbolistas y del fútbol femenino, y dio fuerza a la postura de las jugadoras en la negociación.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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