La corrupción es un fenómeno complejo, variado y global que incluye actividades tanto públicas como privadas. No solo involucra el infinito saqueo del patrimonio del Estado. Va más lejos de la imaginación.

La corrupción también es ofrecer y/o recibir sobornos; malversación y asignación irregular de fondos y gastos públicos, escándalos financieros y políticos, fraude electoral, tráfico de influencias y otras transgresiones que nacen o concluyen inclusive en la pequeña ventanilla de un ministerio o de un banco, para disponer de fuentes que permitan el financiamiento ilegal de partidos políticos o la conclusión de una pequeña obra física en un alejado pueblo, habitado hoy solo por ancianos y niños sin futuro.

Publicaciones sobre este drama son muchas, pero pocas logran ilustrar al lector, con la verdad y seriedad de quienes informan. Es indispensable tener la voluntad y la necesidad de disponer de una o varias fuentes de información que inspiren seriedad y confianza ciudadana. Es tarea difícil, conseguir que el lector en cualquier lugar del planeta tenga la seguridad sobre la verdad del contenido.

El Instituto de Estudios Peruanos – IEP, es una de las pocas instituciones que mantiene credibilidad y respeto en la edición de numerosos títulos a lo largo de su existencia. Sin embargo en “Historia la corrupción en el Perú”, se observa un desliz, una flaqueza. Se sorprende el lector cuando que en el reciente libro de Alfonso W. Quiroz (1956-2013), un destacado historiador peruano, con una rica hoja de vida, con estudios en prestigiadas universidades, especializado en la Historia Económica Institucional peruana y Latinoamérica, se incluya innecesariamente contenidos de ex empleados de la Odebrecht que, precisamente, fueron responsables de las comunicaciones y relaciones con la prensa.

Inclusive, estos servidores de la firma brasileña, utilizando información falsa de la organización criminal, haya pretendido involucrar en el delito de corrupción a profesionales con hojas de vida intachables y mucho menos hayan sido involucradas en los desaciertos y delitos de la transnacional brasileña no solo en Perú sino en más de diez repúblicas de la Región.

El libro de Alonso W. Quiroz, no necesita añadidos, ni menciones a personas extrañas a la obra sobre la inestabilidad de la Región. La edición que ofrece el IEP, tal como indican sus directivos, siguiendo la conducta de sus fundadores, fue revisada, corregida y aumentada por el autor hasta poco antes de su fallecimiento, en enero de 2013.

El IEP remarca que el propósito de este proyecto editorial es difundir al público hispanohablante una investigación trascendental sobre uno de los problemas que más ha afectado al Perú en búsqueda del desarrollo. Marcos Cueto, desde Rio de Janeiro, febrero 2013, en el prólogo de este Libro, afirma que “sus amigos de Alonso, sus colegas, sus estudiantes vamos a extrañarlo, con seguridad”. Hace poco cuando enfrentaba con valor el mal que lo que aquejaba tuvo el privilegio de confesarle que siempre había querido ser como él y decirle lo que quería.

Alonso W. Quiroz es un investigador que nos dejó un estudio de la corrupción desde la Colonia hasta que se despidiera de este mundo.

Todo añadido al trabajo de Alonso W. Quiroz, como lo expresa el Prólogo, es valerse del prestigio del autor y tratar de   ocultar el vínculo de ciudadanos peruanos con Odebrecht que valiéndose de subterfugios ahora tratan de apropiarse de la Obra de Quiroz, quien más allá de la Universidad dejó profunda huella en sus estudios de la Historia, y de un tesoro invalorable que es su biblioteca en Lima.

Alonso W. Quiroz fue uno de los primeros peruanos en abrir una senda de estudios doctorales en Estados Unidos. Partió para el Norte cuando aún la mayoría de los intelectuales historiadores peruanos consideraban a Paris la meca de los estudios de doctorado. El empezó su cruzada por la academia en el departamento de Historia de la Universidad de Columbia.

Fácil, muy fácil, es colgarse del prestigio e inteligencia de esos pocos latinoamericanos que atravesando mil limitaciones, culminan sus estudios, publican libros, brillan en el exterior. Y mueren prematuramente sin haber logrado compartir un pequeño espacio en el sistema universitario latinoamericano. Esta manera de actuar es conocida por los académicos de las principales universidades norteamericanas. Esta es la principal razón para la disminución o eliminación de las becas de gran parte de América, al sur de Rio Bravo.

Este libro que comentamos ha tenido y tendrá acogida del público, porque demuestra el esfuerzo de Quiroz por estudiar y entender la corrupción, que no fue un esfuerzo en vano y que el futuro, así como el creía, puede ser diferente.

El desarrollo académico debería ser reconocido. Premiado, en su verdadera dimensión. No se equivocan los pocos psiquiatras lúcidos que estudian la psicología del ciudadano, de su profundo rechazo al que sale del marasmo y de la aldea y logra un mejor clima para realizar sus sueños.

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