La colaboración entre el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro y el mexicano de Andrés Manuel López Obrador se ha estrechado tanto en los últimos meses que ha ido mucho más allá de la simple relación de buena vecindad y diplomacia entre dos países hermanos. Los contactos entre turbios personajes que pululan en ambos regímenes sudamericanos lleva a pensar que la hermandad Venezuela/México esconde una serie de intereses políticos y estratégicos bajo sospecha y todavía no suficientemente aclarados.

La oscura conexión entre ambos regímenes se remonta a octubre de 2016, cuando se inició una operación de exportación de alimentos de México a Venezuela por parte de un grupo de extranjeros encabezados por los hombres de negocios colombianos Álvaro Enrique Pulido Vargas y su socio Alex Nain Saab Morán, este último testaferro del ex vicepresidente venezolano Tareck Zaidan El Aissami. El modus operandi era el siguiente: la red compraba alimentos que eran vendidos a sobreprecio al Gobierno de Venezuela en el marco de su programa social CLAP (los Comités Locales de Abastecimiento y Producción y distribución de alimentos promovidos por el Gobierno de Caracas, casa por casa, para paliar los efectos de la crisis galopante que sufre el país desde hace años).

Las operaciones se llevaron a cabo a través de Group Grand Limited, empresa sustituida en 2017 por Asasi Food. Se estima que de esta manera se han exportado miles de toneladas de comida utilizando la ruta marítima Veracruz-La Guaira (Venezuela) a través de los buques CNP Paita y Spirit of Tokio.

Sin embargo, tras las empresas de envío de alimentos había otros negocios mucho menos solidarios, como el tráfico de drogas, según sospecha el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Así, el 23 de marzo de 2018 se requisaron 422 kilos de cocaína en el Puerto de Veracruz, el punto marítimo comercial más importante de México. Al parecer la droga iba oculta en un contenedor procedente de La Guaira a bordo del buque CNP Paita, una de las embarcaciones utilizadas en principio para enviar las despensas de alimentos solidarios a Venezuela. La conexión está servida.

Pero las peligrosas vinculaciones entre los gobiernos de Venezuela y México no quedaron ahí. La red bajo sospecha también proporcionó un importante cargamento de material con propaganda electoral para Nicolás Maduro. El 5 de abril de 2016 Pulido Vargas solicitó el apoyo de dos agentes aduaneros para la compra y envío a Venezuela de un millón de prendas de vestir con leyendas impresas a favor del presidente bolivariano. Exportaron al menos 450.000 piezas en el buque Paita y trataron de enviar otros dos contenedores con 250.000 prendas más en el Spirit de Tokyo. Las fuerzas de seguridad investigaron el caso.

Para costear esta mercancía, la empresa, la mercantil DDR SA recibió una transferencia internacional por más de un millón de euros procedente de una cuenta en Turquía de la empresa Mulberry Project Yatirim A.S., ubicada en Estambul.

Los personajes implicados en esta historia son viejos conocidos de la Justicia norteamericana. Tareck Zaidan El Aissami ya fue sancionado por la OFAC (la Oficina de Control de Activos Extranjeros, un organismo de control financiero dependiente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos). Según publicó en febrero de 2017 el Diario Las Américas (el periódico más antiguo de Miami en español para la comunidad hispana), Tareck El Aissami fue incluido en la lista de “los más buscados” por parte de las autoridades de Washington por sus supuestos contactos con narcotraficantes y terroristas de Oriente Medio. Hombre leal al régimen de Maduro, ha ocupado altos cargos del Estado que según la Administración estadounidense le habría servido para actividades poco lícitas. En 2017, la OFAC lo categorizó como “traficante de narcóticos especialmente designado”.

Por su parte, Alex Saab “se comprometió con los informantes de Maduro a dirigir una red de corrupción a gran escala que utilizaron cruelmente para explotar a la población hambrienta de Venezuela”. Estados Unidos apunta a “los que están detrás de los sofisticados esquemas de corrupción de Maduro, así como a la red global de compañías ficticias que se benefician del programa de distribución de alimentos controlado militarmente por el anterior régimen”, según el Departamento del Tesoro del Gobierno norteamericano.

A su vez, el empresario colombiano Pulido Vargas, según fuentes de Univision que citan al Gobierno de Estados Unidos, utilizó durante varios años un documento de identidad que había sido cancelado por cuanto correspondía a una persona que había muerto en Miami en 2005. El industrial podría haber recurrido a esta nueva identidad para sepultar en el pasado “un escándalo internacional de narcotráfico al cual fue vinculado”. El abogado de Alex Saab en Miami confirmó que Pulido cambió de identidad pero de forma legal “por un caso de narcotráfico”.

Contrabandistas, testaferros y traficantes de droga. Un grupo demasiado salvaje para dedicarse a enviar alimentos solidarios a la sufrida Venezuela.

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