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Tiempo atrás queda cuando el inversor tenía que personarse en la Bolsa de su país, pagar una tasa para entrar, y poder comprar acciones. Hoy en día, cualquiera puede comprar acciones o invertir en Forex desde su ordenador. Únicamente necesita tener acceso a Internet y una cuenta con un bróker.

Evolución de la tecnología en los últimos 15 años

El ordenador de sobremesa era el dueño y señor de la tecnología familiar en el año 2000. Por ese tiempo, buscábamos torres con disqueteras y lectores de CD, altavoces periféricos y monitores CRT. La frecuencia máxima que alcanzaban los procesadores de Intel y AMD era de 1 GHz (hoy en día buscamos los que tengan más núcleos). El plantearse la compra de un portátil quedaba para las personas más pudientes, y el adjetivo “portátil” no llegaba a representar la realidad. Con la presentación del iPad en 2010, la industria informática dio un giro de timón. La sobremesa calló en desuso, y actualmente podemos decir que solo los gamers lo utilizan. Notebooks, ultrabooks y convertibles inundan la oferta hoy en día.

En la industria de telefonía móvil el factor diferenciador fue la presentación del primer iPhone en 2007. Todo el sector empezó a orientar su oferta a teléfonos con pantalla táctil. La posibilidad del uso de aplicaciones de terceros (redes sociales, mensajería, fitness, realizar inversiones) impulsó la esencialidad del smartphone en la vida diaria de las personas. El Smartphone simplificaba en uso operaciones tan complejas como puede ser invertir en Bolsa, con descargar Metatrader 4 el usuario puede empezar a operar en índices, materias primas, Forex o criptomonedas.

El sector bancario también ha evolucionado durante este tiempo, la banca móvil está cada vez más cerca de los clientes (aunque hay un 58 por ciento de ellos que no tienen Internet en casa). La afluencia de clientes en las sucursales cada vez es más escasa. El cliente puede abrir, comparar y gestionar cualquier compra de un producto financiero a través de su portátil o smartphone.

En 2009, el Bitcoin irrumpió en la sociedad proclamándose cómo el método de pago del futuro. Fue un gran avance tecnológico que ha derivado en que la criptomoneda sea más un activo financiero que una moneda en sí. La gran caída sufrida en el mes de enero ha propiciado que los inversores compren grandes cantidades de oro para salvaguardar su inversión.

Oír hablar de la minería de Bitcoins y ver el color asociado a la criptomoneda nos hace pensar inevitablemente en el oro. El oro es de los metales más antiguos que existen y por tanto su minería ha ido evolucionando con el tiempo. Uno de los mayores avances en el sector fue presentado el pasado año por la empresa australiana Chrysos. Los australianos han desarrollado una tecnología basada en la utilización de rayos X para el análisis y reconocimiento de oro en las muestras provenientes de futuras extracciones. Según sus creadores, será un proceso tres veces más preciso y que supondrá un menor impacto medioambiental.

 

Evolución del mercado del oro

El oro es el principal valor refugio para un inversor. Conocido y utilizado en Mesopotamia, por alrededor del año 2500 a.C., los egipcios lo utilizaban como ornamentación o para fabricar armas.

Uno de los factores que ha determinado el precio del oro y su compra ha sido la situación económica y política vivida desde el 2000. Podemos recordar de la crisis financiera en 2008 el notable aumento de la demanda de oro.

Los productores de oro también han cambiado. En el año 1970, Sudáfrica era el principal productor de oro, suponiendo el 77 por ciento de la producción del hemisferio occidental. Hoy en día, con una cuota mundial del 15 por ciento, China encabeza la lista de productores de oro.

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