Pasamos la vida esperando. Dicen que ella es lo que ocurre mientras estamos deseando cosas y haciendo planes, y en gran medida es cierto, el presente se nos escapa como agua entre las manos, y no valoramos el inmenso don que es, ya que o recordamos el pasado o tratamos de anticipar el futuro, nos quejamos de cosas pretéritas, acariciamos recuerdos, nos asustamos por lo porvenir, o nos esperanzamos.

Hay que pensar, o tal vez mejor, sentir, el momento presente, y no estar tanto en valorarnos por los triunfos y denostarnos por los errores y los aparentes fracasos.

Cuanto más se avanza, más se ve la brevedad de la existencia, en la que hemos acumulado sucesos, personas y objetos, pero muchas veces poco tiempo para percibir la vida como un todo, como algo que no es una competición, a pesar de lo que nos indiquen los estereotipos culturales, es una oportunidad de ser, de hacerse consciente, y para ello la investigación y la autopercepción son indispensables.
Deseamos y deseamos, siempre más, siempre mejor, esto es un factor de desarrollo, pero también puede ser una pérdida de sí mismo.

Las ilusiones nos calientan el corazón, y nos hacen crecer porque implican un desafío, pero hay que recordar que lo más valioso de la vida es la vida misma, el tiempo que tenemos que puede convertirte en gloria o en sufrimiento y en derrumbe, y aunque incluso sea para bien porque nos estimula y nos ayuda, lo mejor es crecer mecido por dulces brisas, y regado por aguas de verdades que no duelan, aunque no es posible, porque obviamente la existencia nos enseñará que hay inviernos, vientos huracanados y toda una suerte de trampas detrás de aparentes oasis.

Los antiguos estoicos griegos nos enseban a vivir con imperturbabilidad las contingencias de la vida, a no afligirnos por los sucesos transitorios adversos y cultivar la paz del alma: la ataraxia.

También a esforzarnos con ahínco, a ser perseverantes en lo que consideramos nuestra misión o camino en la vida. A ser misioneros que cultivan la fortaleza, el entendimiento profundo y la generosidad. Y para ello es muy importante desligarse del pasado, una vez este nos ha abandonado, no ser reactivos en nuestras emociones de manera que no cultivemos sentimientos que nos hacen daño.

El estoicismo es también una senda de aceptación, y de comprensión, de saber que lo que ocurre ha de ser valorado como la mejor opción posible y que la divinidad nos la envía como una oportunidad de desarrollo, de crecimiento, y que aunque parezca una catástrofe, lleva, más o menos escondido, un gran regalo. El entendimiento nos hace percibir en que tenemos que mejorar, y que mensaje nos está trayendo la vida, que valiosa información trae ese suceso, que nos llevará a una vivencia futura más plena y significativa.

La existencia es acción, como bien dice la Biblia, todo estaba en calma, pero de pronto: “en el principio fue el Verbo”, y este verbo, es la acción dominada por una inteligencia que nos lleva a encontrarnos a nosotros mismos sobre todo, y a vivir en armonía con eso que somos y lo que nos rodea.

Sabemos que una gran parte de la felicidad deviene del equilibrio y del pensamiento positivo que son dos pilares fundamentales a la hora de existir, aunque este equilibrio sea dinámico y sujeto a oscilaciones, pero procuremos que nuestro ánimo sea como miel en vez de como agua, que tiene más inercia a las perturbaciones, y recupera pronto la estabilidad. Y el pensamiento positivo debe ser una aspiración constante. Ver lo bueno en lo bueno y en lo que no lo parece tanto, es un ejercicio volitivo con el que cada vez nos hacemos más fuertes, y sacamos un mejor partido a todo.

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Presidente de la ONG Paz en Acción, director de Radionuevaera.es, Coproductor del programa Tiempo de Cambio, colaborador de la revista Ser Consciente, coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todos los conocimientos humanísticos, dedicándose al estudio de la Psicología, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. Su interés por comprender al ser humano y su destino le lleva a estudiar también Filosofía durante ocho años. Se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Es colaborador en periódicos, televisiones y especialmente en numerosas radios. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE –PROGRAMAS: ELIMINE SU ESTRÉS Y VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBROS: RELACIONES HUMANAS, TECNICAS ÉTICAS DE VENTA y ESTRELLAS DE ESPERANZA. Imparte el taller: SER CONSCIENTE EN EL AHORA.

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