Una de las entidades financieras más importantes del mundo es el gigante alemán Deutsche Bank (DB) y, durante mucho tiempo, ha mantenido relaciones comerciales con Donald Trump y sus empresas. Sin embargo, la entidad germana está pasando por dificultades en distintos frentes.

El pasado mes de noviembre, la policía alemana registró la sede de DB en el ámbito de una investigación sobre blanqueo de dinero relacionada con el escándalo de los Papeles de Panamá, ya que, según esa documentación publicada en el año 2016, el banco alemán utilizó la red creada por el despacho Mossack Fonseca para ayudar a sus clientes a crear cuentas offshore que permitían la evasión fiscal. A esto hay que añadir las investigaciones sobre un presunto lavado de miles de millones de euros para clientes del banco danés Danske Bank, a las acusaciones de manipulación del mercado de materias primas y deuda que se relacionan con el Libor o transferencias sospechosas por valor de 10.000 millones de dólares a través de la delegación de DB en Moscú.

A todo esto hay que sumar la relación entre Donald Trump y el banco alemán. Cuando en la década de los noventa el actual presidente de los Estados Unidos estuvo a punto de arruinarse, dejó deudas en diferentes bancos americanos por valor de 3.400 millones de dólares, de los que 900 estaban garantizados personalmente. Por esta razón, a Trump se le cerró el acceso a la financiación en las entidades estadounidenses, por lo que se vio obligado a acudir a otras vías menos ortodoxas (sindicatos o prestamistas). Esa época coincidió con la expansión de Deutsche Bank y no puso trabas a comenzar a trabajar con Trump con un proyecto en Nueva York y otro, ya en la década de 2.000, para la construcción del Trump International Hotel and Tower, proyecto que requirió una financiación de más de 600 millones de dólares de los que 40 fueron garantizados personalmente por Trump.

La crisis financiera puso en peligro el proyecto y el actual presidente de los Estados Unidos demandó a DB para evitar pagar el dinero que había garantizado él personalmente porque, según Trump, el banco alemán era el culpable de la crisis global. Según informó el New York Times, DB concedió un crédito a Trump para permitirle pagar su unidad de bienes raíces.

Sin embargo, la relación entre Deutsche y los Trump no termina ahí. El banco alemán también ha financiado a su yerno y asesor en la Casa Blanca, Jared Kushner, a través de líneas multimillonarias de crédito. Según datos de la Agencia Bloomberg, en los últimos años DB, a través de su banca privada, ha concedido créditos a Trump por valor de más de 300 millones de dólares para su hotel en Washington o un club de golf.

Esta relación entre el banco alemán y Donald Trump puede provocar un grave conflicto de intereses, además de consecuencias de carácter político, ya que, una vez que el Congreso ha pasado a manos del partido demócrata podría citar al DB por estas relaciones y para obtener registros bancarios y, según fuentes demócratas consultadas por Diario16, es seguro que en los próximos meses el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes cite al Deutsche Bank, sobre todo por las investigaciones abiertas en diferentes procesos de presunto lavado de dinero.

Esta cercanía de posibles investigaciones futuras si Trump accedía a la Casa Blanca, fuera la causa de que el banco alemán denegara un préstamo solicitado durante la campaña electoral de 2016 para un campo de golf propiedad del magnate, en concreto, el Turnberry, en Escocia. El hecho de que Trump fuera candidato y tuviera posibilidades de ganar los comicios provocaron que se determinara que era una operación de alto riesgo, según ha informado el New York Times.

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