(La Suite del Cazador para Diario16, pieza 54)

 

No puede más, Javier Panizo, el profesor Javier Panizo. Y no es que lleve sin salir de casa los siete días que ya dura la cuarentena, de hecho ayer salió y estuvo un rato gritando el nombre de un perro que no tiene, por si alguien le preguntaba poder decir que se le había escapado y perdido. De los siete largos días sólo uno se había quedado encerrado las veinticuatro horas seguidas, y como es natural sufrió dos ataques de ansiedad, un rapto de llanto incontrolable y varios bailes de tristeza con hipo.

-Hoy sólo la basura -se dice-, nada de perros imaginarios o parientes enfermos ficticios. Soy un hombre responsable, si reviento es mi problema, pero bajo ningún concepto ni limbo querría contagiar a mis vecinos.

Así que cierra la bolsa: verde y con asas, la pone al lado de la puerta, se calza los Clarks y al echarse un vistazo en el espejo advierte que tiene el pelo hecho un asco y le hace falta un afeitado. Se peina, se afeita, se impacienta… ¡Ya, ya está bien! ¡Bajo a tirar la basura ahora mismo!

Y sucede. Ha llamado al ascensor. El pulso se le acelera mientras aguza el oído y escucha el movimiento de la máquina escalando piso a piso.

Hay que atravesar dos puertas para llegar a la calle donde está el cubo de plástico gris con la tapa naranja que intenta dotarlo de color y optimismo.

Los movimientos se ralentizan: que dure el máximo tiempo posible, por favor. En la puerta de su casa hay un coche de policía. Les sonríe Panizo y los saluda con la mano. Si le diesen conversación… pero no es el caso. Los polis pasan mazo y clarísimo del profesor Panizo. La tapa naranja ya ha caído, cerrando el feo cubo de plástico gris. Es hora de entrar, regresar, dar por terminado el momento de respiro. Bueno, no ha estado tan mal. Ha visto a los polis y a un hombre cojo y con sombrero (de lejos, en la acera de enfrente, pero le ha visto). Y la calle… El semáforo estaba rojo cuando ha abierto la puerta y verde cuando la ha cerrado. Acaba de meter la llave en la cerradura de la segunda puerta cuando sucede el milagro: la vecina más guapa de la escalera, la dueña de la sonrisa más luminosa; puro estilo.

-Aquí estamos -es ella quien habla primero-. Ahora bajar la basura se ha convertido en una maravilla.

Ella sí que es una maravilla. Manteniendo la distancia de seguridad: un metro y medio mínimo por si alguien estornuda y mata al otro de un golpe de coronavirus, Panizo ensancha los labios y le habla de Pessoa, de Fernando Pessoa (cuando hacía de Alberto Caeiro) y de su Libro del Desasosiego.

-Dice Pessoa que sabio es quien monotoniza su vida: para el cazador de leones ya no hay aventura a partir del segundo león, en cambio para nosotros bajar simplemente la basura tras un montón de días de encierro es un prodigio.

Y la divina, y vecina, le bendice son su sonrisa, aunque con lo rápido que habla Panizo y lo rara que es la historia probablemente ni siquiera le ha entendido. ¿Qué importa? Vuelve a su casa, bailarín, realizado, satisfecho por completo. Qué buena época, que buenos pequeños momentos, estos de la era del asqueroso

hijodelaperrachingonamamonazapurulentadesumadre

coronavirus.


(Javier Puebla es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito durante todos los días de un año un cuento o relato literario: El Año del Cazador, una suerte de novela neurológica que sólo puede conseguirse completa y editada en papel solicitándosela directamente al autor a través de guasap (WhatsApp), hasta ahora podía pedirse también por Twitter, Instagram o Facebook, o en el correo [email protected], pero el artista ha decidido que ya sólo admite solicitudes por guasap. Y quien no tenga su teléfono… que se busque la vida.

Esta Suite -que comenzó a publicarse en 2019 en Diario16 con 33 relatos en 33 días- recupera el espíritu y la forma de observar el mundo con ojos de Cazador… de cuentos.)

 

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(Mecanografía: LF)

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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