Finalmente la autopsia realizada durante estos meses al pequeño Julen ha determinado que murió por los golpes en la cabeza durante su caída y no por las labores de rescate, como no quiso dar a entender el dueño de la finca y su defensa. 

El niño se cayó al interior un pozo de 22 centímetros de diámetro el pasado 13 de enero en una finca de Totalán, adonde había ido con su familia para pasar el día en campo y hacer una paella. Su cuerpo fue localizado 13 días después de agónico rescate, que tuvo en vilo a toda España.

Tres meses de realizada la autopsia, el jefe del Servicio de Patología ha entregado a la titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga, el informe final con todas las pruebas forenses realizadas. La conclusión es la misma que la primera impresión que tuvieron los forenses que realizaron la primera exploración del cuerpo: Julen falleció como consecuencia de los golpes sufridos en la caída, que le provocaron dos traumatismos craneales. Su muerte fue “casi” inmediata.

El informe determina que “el tiempo de supervivencia fue corto”, “falleció pocos minutos después de la precipitación” y que “no se trató de una caída libre, ya que la velocidad se vio disminuida por la fuerza de rozamiento, ropas y salientes del pozo”.

Julen murió por los golpes en la cabeza durante su caída

El informe establece la hora de la muerte sobre las 13.50 horas. Explica que el menor presentaba dos lesiones craneales, una en la región temporal izquierda y otra en la occipital, a la vez que establece que la primera de estas heridas se habría producido con un objeto y, la segunda, debido a la caída.

En el documento, de 25 páginas, firmado por hasta cuatro médicos forenses, se asegura que la causa fundamental de la muerte del pequeño fue “el traumatismo craneoencefálico y raquimedular que sufrió al precipitarse por el pozo”.

Este informe se apoya “en todos los análisis complementarios solicitados al Instituto Nacional de Toxicología”, concluye en modo alguno las causas de la muerte fueron las labores de rescate, como nos ha hecho creer defensa del hasta ahora único investigado en el caso, David Serrano, que es el dueño de la finca donde sucedieron los hechos y compañero sentimental de la prima de José Roselló, el padre de Julen. La causa se instruye por un posible delito de homicidio por imprudencia.

La defensa de Serrano, representado por el despacho Lawbird Legal Services, presentó a primeros de marzo un informe firmado por el arquitecto Jesús María Flores -hermano del director del bufete, Antonio Flores- en el que se planteaba la hipótesis de que uno de los instrumentos utilizados durante las primeras horas del rescate, concretamente una piqueta, pudiera haber golpeado al menor en la cabeza e incluso causarle la muerte.

En el informe definitivo de la autopsia “se establece que la piqueta no provocó ninguna de las lesiones que el pequeño presentaba en el cráneo”. El objeto con el que el menor sufrió el golpe en la región temporal izquierda fue “producido con un saliente de las paredes del pozo en los primeros metros”.

Para que la piqueta hubiera golpeado al pequeño en la región temporal izquierda, la cabeza de Julen tendría que haber estado inclinada. En cambio, la posición de su cráneo estaba recto, “la ropa y los brazos del menor impedían la su inclinación”.

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