Fernando Rodríguez Santocildes es el Presidente de la Subcomisión de Violencia sobre la Mujer del Consejo General de la Abogacía Española y Decano del Colegio de Abogados de León.

El día 25 de Noviembre se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. ¿Qué significado tiene esta conmemoración?

Evidentemente en absoluto es un día de celebración. No hay nada que celebrar. Se trata de un día para la sensibilizar y visibilizar  un problema tan vergonzante para la sociedad; porque vergonzante es para una sociedad tener que dedicar un día al año a recordarse que muchas ciudadanas en nuestras sociedades que se dicen democráticas, están sometidas a delitos de maltrato, acoso o violencia  por el simple hecho de ser mujeres. Pero la realidad es la que es, y desde todos los frentes hemos de trabajar por combatirla; un día como el 25 de Noviembre, concienciar, visibilizar y sensibilizar son aspectos muy importantes en esa tarea de hacer frente a la violencia de género.

¿Qué papel juega la abogacía en la defensa de las mujeres víctimas de violencia de género?

La abogacía ha demostrado desde siempre su compromiso real y efectivo en la defensa de las mujeres víctimas de violencia de género. Desde hace muchos años, incluso con anterioridad a la Ley  Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género, los colegios de abogados ya disponían de servicios específicos para el asesoramiento a mujeres víctimas de violencia doméstica y de género. Desde 2004 todos los colegios de abogados disponen de  un turno específico para la asistencia a las mujeres víctimas de violencia de género en un servicio de guardia de 24 horas; un servicio que prestan más de 20.000 abogadas y abogados en toda España.

«EL ÚNICO CAMINO ES TRABAJAR POR LA IGUALDAD»

¿Cómo funcionan estos  servicios que presta la abogacía?

A través de ese servicio se presta un acompañamiento y asesoramiento previo y asistencia especializada a las víctimas desde el momento de la interposición de la denuncia y  a lo largo de todo el proceso. Se procede desde el primer momento al acompañamiento jurídico y asistencia en todos los trámites que procedan desde la interposición de la denuncia, ratificación de la misma, toma de declaración del denunciado y celebración de la comparecencia en la Orden de Protección. Se le informa de los derechos que le asisten, haciendo hincapié en el significado y  las consecuencias de las actuaciones que se llevan a cabo, todo ello, con un lenguaje claro, sencillo y accesible. Además, sobre la base del principio de unidad de defensa, y a fin de evitar una mayor victimización, el mismo abogado o abogada designado en el momento inicial será quien asista en todas las actuaciones judiciales y en todos los procedimientos que se deriven de su condición de víctima de violencia de género.

Desde el mes de febrero de este año usted preside la Subcomisión de Violencia sobre la mujer del Consejo General de la Abogacía Española. ¿Qué representa esta institución?

El Consejo General de la Abogacía Española es el órgano representativo de los 83 colegios de abogados de España y se organiza en su actuación en diferentes comisiones, una de ellas es la Comisión de Igualdad en la que se integra la subcomisión de violencia sobre la mujer; desde la subcomisión se coordinan los Servicios de asistencia a las mujeres víctimas de la Violencia de género de los Colegios de Abogados de España, representa a la abogacía en el Observatorio contra la Violencia de Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, y se encarga de la elaboración de los programas de formación en materia de violencia de género, en su objetivo de especializar a los abogados y abogadas para una buena defensa de las mujeres víctimas de violencia.

Los profesionales que atienden a las víctimas ¿cuentan con una formación específica?.

Son profesionales altamente cualificados. La propia Ley Orgánica de 2004 impone la obligación de esa formación especializada, pero desde el Consejo General de la Abogacía y desde los Colegios de Abogados se viene procurando una formación permanente y continuada de los profesionales que nos permite afirmar que la abogacía española cuenta con los profesionales mejor formados del mundo para la asistencia a víctimas de violencia de género

 ¿En qué medida la actual crisis sanitaria ha afectado al trabajo que la abogacía lleva a cabo con las mujeres víctimas de violencia de género?

La actual crisis sanitaria, y especialmente durante el periodo de confinamiento domiciliario, ha supuesto que el drama permanente de las víctimas se haya  visto acrecentado por el encierro continuo en el interior del domicilio, con lo que ello conlleva de agravación de la violencia en sí misma y la afección psicológica de las víctimas, que en muchas ocasiones han visto limitadas sus posibilidades de denuncia o solicitud de ayuda. No obstante la Abogacía, durante este tiempo, y a veces en situaciones francamente difíciles, ha dado lo mejor de sí misma para garantizar la defensa y el asesoramiento a  las víctimas en todos los rincones de todos los partidos judiciales de nuestra geografía y sin merma alguna de los derechos y garantías de las víctimas.  Durante el primer estado de alarma se llevaron a cabo más de diez mil asistencias a víctimas en todo el territorio del estado.

¿El confinamiento domiciliario supuso un incremento de las denuncias?

Un estudio llevado a cabo por la Subcomisión de Violencia sobre la mujer del Consejo General de la Abogacía Española puso de manifiesto un importante descenso en las denuncias presentadas durante el periodo de confinamiento domiciliario respecto al mismo periodo del año anterior; sin embargo, desde el Ministerio de Igualdad se constata un incremento de llamadas al 016. La lectura es clara; el confinamiento incrementó  las situaciones de violencia en el ámbito familiar, pero sin embargo, posiblemente las circunstancias derivadas del encierro domiciliario, limitaron las posibilidades de formular denuncia, máxime cuando en el interior del mismo domicilio convivían agresor y víctima. El hecho de que existan menos denuncias no significa necesariamente que haya menos violencia.

Desde el punto de vista de la Abogacía ¿en qué punto se encuentra el cumplimiento del Pacto de Estado contra la violencia de género en lo que afecta a la abogacía?

Es muy importante que en el año 2017 se suscribiera un Pacto de Estado contra la violencia de género que estableciera el marco de estabilidad y consenso en una materia tan transcendental. El pacto acogió prácticamente todas las aportaciones que fueron remitidas desde la Subcomisión de Violencia sobre la mujer del Consejo General de la Abogacía Española y algunas ya han sido implementadas. En agosto de 2018 se aprobaron, a través de un Real Decreto-ley introdujo importantes modificaciones en la defensa y asistencia jurídica que los letrados y letradas ofrecen a las víctimas en cuanto a la designación urgente de letrados y procuradores de oficio en los procedimientos que se sigan por violencia de género, asegurando su inmediata presencia para la defensa y representación de las víctimas. Desde la Abogacía se viene insistiendo en reivindicar que la intervención de los profesionales de la abogacía tenga carácter preceptivo desde el momento inicial de interposición de la denuncia y se considere, necesariamente, además de un derecho de la víctima, una obligación legal, tal y como se recoge en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Desde la perspectiva de la abogacía ¿dónde está la clave para acabar con la violencia de género?

Desde la perspectiva de la abogacía,  y desde cualquier perspectiva, la clave no es otra que trabajar por la igualdad;  y es que la violencia de género es la forma más desgarradora  de discriminación y  desigualdad.  La sociedad en su conjunto debe empeñarse en trabajar para llegar a una sociedad donde la igualdad plena y efectiva entre mujeres y hombres sea una realidad. Sin duda la educación de adolescentes y jóvenes juega un papel esencial porque a pesar de todos los esfuerzos que se están llevando a cabo se siguen detectando situaciones que ponen de manifiesto unas actitudes francamente preocupantes. El único camino es trabajar por la igualdad.

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