El Tribunal Supremo ya tiene fecha para el que será el juicio más seguido en el mundo en la historia de la Democracia española desde que se sentara en el banquillo al yerno del Rey, Iñaki Urdangarín. El juicio del procès comenzará el próximo 6 de febrero.

En el banquillo están los presos del procès: Junqueras, Forcadell, Romeva, Turull, Rull, Forn, Sànchez, Cuixart, Bassa, Borrás, Mundò y Vila.

Según informa La Vanguardia, las sesiones del juicio serán de martes a miércoles, de 10 de la mañana a 18.00 horas.

Además, como ya informó Diario16, El Tribunal Supremo trata de evitar héroes para dar argumentos al ámbito soberanista y así evitará que los presos del procés lleguen esposados al juicio.

El propósito del Alto Tribunal es evitar situaciones como las que se produjeron cuando los líderes independentistas fueron encarcelados por decisión de la Audiencia Nacional, al inicio del proceso, en otoño del 2017, y conducidos a prisión de forma que motivó la protesta de las defensas.

Entre las quejas formuladas entonces se dijo que habían sido llevados en los vehículos que efectuaron el traslado con las manos esposadas a la espalda,chocándose contra el respaldo de los asientos, y en algún caso entre comentarios irónicos o vejatorios.

Criterio Defensa

La Defensa no mantendrá el mismo criterio en todos los casos. Hay quienes plantean un juicio y esperan la respuesta de las instituciones europeas sea la salvación de sus defendidos, y están los que se ven capaces de ganar la batalla jurídica y de convencer de que no hubo rebelión, sedición ni malversación.

Las defensas admiten que no hay un criterio unitario. Hay situaciones diferenciadas: no es lo mismo defender a miembros del Govern que a líderes sociales o a la presidenta del Parlament.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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