Según informó ayer Quico Sallés para ElMon, la sorpresa cundió en la sala donde se ventila el juicio por los atentados de Cataluña el 17 de Agosto de 2017.

Una testigo, Eliane Navarro, estaba cenando en casa de unos vecinos en la urbanización Montecarlo el día de la explosión de Alcanar. En la cena había unas seis personas. Según relató ayer la testigo ante la sala de la Audiencia Nacional, llegó a las nueve de la noche a casa de sus amigos, y al cabo de un rato, el perro se puso a ladrar. Se asomó a mirar y vieron un vehículo «con el motor parado y sin luces que se dirigía hacia la casa, en punto muerto». A continuación se produjo la explosión a la que acompañó una segunda.

Mientras la testigo hablaba, los acusados, que siguen el juicio desde la sala aislada, comenzaron a hablar entre ellos y a susurrar.

Otro testigo, Gerard Gustave ha ratificado su declaración realizada ante los Mossos el 19 de agosto de 2017: «ví una furgoneta blanca marchar de la casa de Alcanar una vez explotó. Se dirigió hacia la salida de la urbanización».

Según expresaba Jaume Alonso Cuevillas en sus redes sociales, la furgoneta blanca coincidiría con la encontrada días después en la puerta de una carnicería en una localidad cercana:

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