Di, memoria de Javier Arzola es un libro fascinante, que no me canso de recomendar a todas las personas que conozco. Es delicioso. Delicioso y interesantísimo.

Por sus páginas desfilan un montón de personajes conocidos, desde Vallejo Nájera a María Zambrano pasando por Charles de Gaulle, pero eso -y aunque lo que se cuenta sobre Vallejo o la Zambrano sea inédito e interesantísimo- es solo anecdótico, especias que se echan al guiso que es lo totalidad del libro.

Lo maravilloso en Di Memoria es la historia de Javier, un niño que no sabía lo que eran unos zapatos hasta los diez años, que corría feliz y descalzo formando parte de una tropa de once hermanos en el Puerto Rico de principios del siglo XX.

¡Once hermanos!

Once hermanos a quienes su padre, español de origen y maestro, les regala nombres llenos de posibilidades y ecos, a saber: Arístides, Bismark, Renán, Fantina…

El propio Javier Arzola tiene por segundo nombre Arquímedes, como el célebre científico que vivió en el siglo III antes de Cristo.

Ese niño que en las primeras páginas de este libro inolvidable corre descalzo por las orillas del río Guayanilla, nunca deja de correr -aunque muy pronto ya con zapatos- ni tampoco de ser niño, de mantener esa mirada pura y el deseo de conocer y crecer. Aún hoy y ahora, que ya es casi nonagenario.

Javier Arquímedes Arzola Segarra consiguió una beca en su Puerto Rico natal que le permitió estudiar medicina en Madrid, España, y a partir de ahí no paró en ningún momento. Formó su propia familia, se convirtió en uno de los pediatras más solicitados del norte del continente americano, entró en la marina de los Estados Unidos, en la aviación… pero no quiero contarlo aquí, faltarían el detalle y el tono, mejor que lo lea quien quiera por sí mismo.

Quien lo lea se sorprenderá y disfrutará muchísimo; como me pasó a mí. Y creo que ya nadie en Puerto Rico podrá atreverse a pensar que Javier Arzola era un jíbaro.

https://libros.cc/Di-Memoria.htm

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