El glaciar Okjökull en 1986 y en 2014 cuando desapareció. Foto NASA.

El pasado domingo 18 de agosto, se puso una placa justo en el centro del desparecido glaciar islandés, que se ha derretido como resultado del cambio climático.

Hace un siglo, el glaciar Okjökull, en el fiordo Borgarfjörður en el oeste de Islandia, cubría 15 kilómetros cuadrados y alcanzaba una altura de 50 metros. En los últimos años se redujo a solo un kilómetro cuadrado y perdió el estado de glaciar en 2014. En el funeral de Estado en la localidad de Borgarfjörður, se instaló una placa conmemorativa que contenía un mensaje para el futuro.

A la ceremonia asistieron la primera ministra islandesa, Katrin Jakobsdottir, o el ex comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la expresidenta irlandesa Mary Robinson.

“Se espera que en los próximos doscientos años todos los glaciares se enfrenten al mismo destino», se puede leer en islandés e inglés. “Este monumento señala que sabemos lo que está sucediendo y lo que hay que hacer. Pero solo usted sabe si lo lograremos”. El autor del texto es el escritor Andri Snær Magnason, quien asistió al entierro junto con el geólogo Oddur Sigurðsson, quien fue el primero en informar de la pérdida del estado de los glaciares.

El texto concluye con la fecha “agosto de 2019”, así como la inscripción “415ppm CO2, que hace referencia a la cantidad de dióxido de carbono emitida en la atmósfera, medida el 11 de mayo por el observatorio del volcán Mauna Loa en Hawai.

«Espero que esta ceremonia sea una fuente de inspiración no solo para nosotros aquí en Islandia sino también para el resto del mundo, porque lo que vemos aquí es solo una parte de la crisis climática«, declaró a la AFP la primera ministra islandesa, Katrín Jakobsdóttir, que pronunció un corto discurso.

El año pasado, los antropólogos Cymene Howe y Dominic Boyer, de la Universidad de Rice en Houston, Texas, filmaron un documental sobre Okjökull titulado Not Ok.

“Estas masas de hielo son las fuentes de agua dulce más grandes del planeta”, dice Howe, al examinar el impacto económico y cultural del cambio climático y la fusión de los glaciares en las comunidades islandesas. Según Boyer, el destino de Okjökull será el mismo de «todos los glaciares islandeses restantes, a menos que tomemos medidas inmediatas y reduzcamos radicalmente las emisiones de gases de efecto invernadero. Este tipo de actos no son para los muertos, sino para los vivos”, ha señalado Howe tras el acto. “Queremos recordar que todo depende de cómo respondamos a la rápida disminución de los glaciares y los efectos continuos del cambio climático”. Pero ya es demasiado tarde para el glaciar Okjökull.

La mitad de los espacios protegidos del patrimonio mundial podrían perder sus glaciares de aquí a 2100, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan con su ritmo actual, según un estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publicado en abril.

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