Los géneros se definen por su centro, ya que los extremos irradian libertad. Como con los géneros, debe pasar con todas las cosas humanas; por ello, muy a menudo, los verdaderos problemas, más que a la hora de definir, vienen a la hora de delimitar.

Una de las cosas humanas en la que nos empeñamos, sobre todo en tiempos de crisis, es en definir  la identidad. Sin embargo conocemos que cualquier definición de identidad si está basada en características estáticas acabará siendo excluyente y delimitada al yo. Mi identidad soy lo que soy yo y no lo que son ellos.

En el origen de la identidad de una nación muy a menudo  se encuentra una historia, una narración, un escrito mítico. La partida de nacimiento de la nación alemana se halla en un texto latino la Germania de Tácito, un escrito de apenas 30 páginas publicadas a partir del

98 (DC) cuando es asesinado Domiciano.  Trajano quiso emprender nuevas campañas contra Germania y Tácito escribe este texto para animarlo, pero también para dejarle claro que la empresa no va a ser fácil.

En esta descripción que hace de la Germania hay dos características que tendrán mucho éxito a lo largo de la historia y se mantendrán como un mérito: en primer lugar, que los germanos son de allí, son originarios de allí y dos, que no se han mezclado con nadie. Como puede verse son ideas absurdas y Tácito lo justifica de forma negativa: ¿Cómo van a ser de otro sitio si viven en un sitio horrible y por lo tanto a quien se le iba a ocurrir ir a instalarse allí? Esto, evidentemente, se borra y lo que queda como gran valor es que son de allí.

“Yo soy de la opinión, dice Tácito, de los que entienden que los germanos nunca se juntaron en casamiento con otras naciones, y que así se han conservado puros y sencillos, sin parecerse sino a sí mismos. De donde procede que un número tan grande de gente tienen casi todos la misma disposición y talle, los ojos azules y fieros, los cabellos rubios, los cuerpos grandes, y fuertes”. Y termina: Y viviendo seguros para con los hombres, y seguros para con los dioses, han alcanzado una cosa dificultosísima: el no tener siquiera necesidad del deseo.”

Como puede verse no es un texto etnográfico, ni un estudio científico y además, es casi seguro que Tácito no estuvo nunca en Germania.

Ahora transportemos esta construcción de nación a Catalunya, en nuestro tiempo, y como esos elementos de carácter que se van utilizando políticamente a lo largo de la historia nos afectan: los catalanes de las piedras sacan panes o lo que afirma el Tácito español (no es un texto científico y por lo que se sabe ha estado muy poco en Catalunya): “Me gustan sus gentes, su carácter abierto, su laboriosidad, son emprendedores, hacen cosas, exportan, crean trabajo, la gente cumple, me gusta Catalunya y su capacidad de integración de personas que vienen de otras culturas y de otros orígenes”.

El contrapunto se coloca, a diferencia de los germanos, en que la mayoría de catalanes no son de aquí y como es evidente están tremendamente mezclados. Pero el colmo de los despropósitos es que es catalán quien vive y trabaja en Catalunya y quiere serlo. … ¡Son unos racistas!

Todo ello es amenizado, unos años antes, de estas proclamas, por la presentación en el Congreso de los Diputados de una proposición no de ley (abalada por más de cuatro millones de firmas) que pide al Gobierno un referéndum en toda España sobre el nuevo Estatuto de Catalunya. En esta recogida de firmas se presenta una señora que manifiesta con gran aplomo: “los catalanes son como lobos depredadores”. Si razonamos a partir de este enunciado podemos formar el siguiente silogismo:

Todos los catalanes son humanos.

Los humanos son depredadores.

Por tanto, Los catalanes son depredadores.

Dicho lo dicho se puede sostener con rotundidad que esta señora es una lectora atenta de Marià Corbi  autor del libro “Hacia una espiritualidad laica”. Los Humanos, afirma Corbi, somos los depredadores más móviles, los más aptos para la depredación. Somos la cumbre de la depredación. Somos los superdepredadores. Somos los superdepredadores por antonomasia, porque somos capaces de adaptarnos a los cambios de las presas y del medio, e incluso somos capaces de adaptar el medio a nuestros propios propósitos.

Cada uno es dueño de leer lo que quiere en un texto, no voy a ser yo quien diga cómo debemos leer. Bastante represión hay en la sociedad.

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2 Comentarios

  1. Escrito interesante que se desluce por el uso de «una anécdota» como si fuera una categoría. Es relevante lo que escribe Tácito sobre Germania, porque nos informa, no de quienes eran los germanos, sino de la visión de los romanos sobre los germanos y la conformación de las identidades de los otros.

    Pero es irrelevante que una señora (que pasaba por allí), y participó en la recogida de firmas «contra el estatuto de Cataluña», haya dicho que «los catalanes son como lobos depredadores»

    Cuando la opinión irrelevante de una persona irrelevante se emplea como categoría, para ilustrar un ensayo y además se sacan conclusiones a partir de esa anécdota, lo que empezó siendo un ensayo deriva en panfleto.

    Claro está que el escritor de un ensayo periodístico tienen la voluntad de aportar luz, claridad, o matices, al temas que trata. Y el escritor que hace panfletos, (aunque sean sutiles como este) tiene la voluntad de hacer propaganda de una ideología.

    El autor termina por decirnos «Cada uno es dueño de leer lo que quiere en un texto, no voy a ser yo quien diga cómo debemos leer» Aclaración que está de más; los ensayos se prestan a diferentes interpretaciones, los panfletos solo tienen una lectura.

    • La opinión que expresa con su comentario me agrada en gran manera. Es un escrito sencillo, claro, conciso y muy comprensible. La afirmación que hace de que parte del artículo es un panfleto cuando podría ser un ensayo, debo decir que sí. Nunca he pretendido hacer ensayo, no sabría.

      Tácito es un autor difícil. Tito Livio fue el más grande de los historiadores romanos; Tácito fue el más profundo. Los escritos menores de Tácito como Agrícola, sobre Gran Bretaña, Germania, sobre las tribus germanas son una anécdota en la cual se fundamenta, en el caso de Germania, las señas de identidad de una gran nación como Alemania. Es verdad que escribe sobre Germania con los ojos puestos en Roma.

      Categorías, anécdotas; su superioridad siempre está emparentada con el grado de conocimiento que ofrecen.

      Por más que alteren el texto, los intérpretes siempre sostendrán, así lo pienso, estar revelando un sentido presente en él. Incluso usted, sin querer, ha interpretado la última frase.

      Terminaré con una anécdota: durante unos años trabajé con mi padre, que era agricultor y a menudo me decía:”Tu lo que buscas son puestas de sol y fines de semana”. (La jornada en el campo, como todos saben, se termina al atardecer) En una nación en cuyo imperio no se ponía nunca el sol no podría trabajar.

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