Mujeres votando en ese primer sufragio femenino en España.

Clara Campoamor, la abogada feminista del partido Republicano, se jugó, y perdió, su carrera política para que la mujer tuviera derecho al voto. Hoy 86 años después del sufragio femenino, España recuerda a la Campoamor que consiguió un hito histórico para las mujeres, que le devolvieron el favor votando mayoritariamente a la derecha.

Campoamor se jugó su carrera política, y la perdió, al conseguir el voto para la mujer

Así, Clara Campoamor perdió su escaño. Pero jamás, ni entonces, ni después en el exilio tras el golpe de Estado militar contra la República, la feminista tuvo duda alguna de que había hecho lo correcto.

Fue en el 33 cuando, por fin, la mujer pudo votar. Hasta entonces, la mujer en España podía ser diputada, presentarse a unas elecciones, pero no elegir a sus representantes. Así, llego la Campoamor y revolucionó un Congreso que tuvo dos bandos: la derecha, que sabía que ese voto femenino le beneficiaría y que apoyaba a la republicana en esta iniciativa, y los socialistas, con la diputada Victoria Kent, que se temían un fracaso electoral -como así fue- de facilitar ese sufragio a las féminas.

Partido Radical

No existía en España a comienzos de los años 30 el sufragio femenino; una anormalidad democrática que hubiera sido imposible de solventar sin la figura de Clara Campoamor. La diputada del Partido Radical fue la abanderada del movimiento sufragista que logró ver aprobado en las Cortes, el 1 de octubre de 1931, el derecho de las mujeres a elegir a sus representantes políticos.

Pero hubo que esperar más de dos años, hasta el 19 de noviembre de 1933, para que esa imagen fuese real: el día que las mujeres votaron por primera vez en la historia de España. Al día siguiente, los periódicos se hacían eco de ese paso de gigante hacia la igualdad: «La participación de la mujer española en los comicios fue, indudablemente, la nota predominante de la jornada. En todos los colegio electorales excedió el número de electoras al de electores, y en algunos en proporciones enormes».

Casi siete millones de mujeres fueron llamadas a las urnas el 19 de noviembre de 1933. Era la primera vez que podían alzar la voz en la configuración del Estado y respondieron de forma apabullante. Esos comicios fueron los segundos que se celebraban durante la II República y se saldaron con la victoria de las fuerzas de la derecha, integradas en la CEDA. Clara Campoamor vio su sueño cumplido, celebró su particular victoria, pero perdió el escaño que poseía por la provincia de Madrid.

El camino hacia la materialización del sufragio femenino, no obstante, había sido arduo; incluso contó con la oposición de Victoria Kent, una de las tres diputadas que integraban el Congreso en aquella legislatura (1931-1933), y quien defendía aplazar el reconocimiento del voto femenino hasta que las mujeres hubiesen atravesado «un periodo universitario y estuvieran liberadas de su conciencia». Campoamor, en su famoso discurso el 1-O de 1931, respondió que no se podía dejar a la mujer al margen de la República.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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