Sus personajes siempre se mueven en una cotidiana encrucijada, y estas situaciones límite, aunque sin parecerlo, apenas se atisban con trazos sinuosos, detallados negro sobre blanco con un primoroso estilo que bebe de la escuela mítica del mismísimo Chéjov, o de sus paisanos Hemingway, Cheever o Carver. Así es Richard Ford (Jackson, Mississippi, 1944), que publica ahora Lamento lo ocurrido en primicia mundial bajo su sello español de siempre, Anagrama, para celebrar el 50 aniversario de la mítica editorial creada por el no menos mítico Jorge Herralde.

Estamos ante una colección de relatos en la que los encuentros, desencuentros, reencuentros y choques fortuitos entre desconocidos, conocidos o apenas personajes intuidos se entrecruzan en una decena de historias netamente fordianas que lo confirman una vez más como una de las grandes plumas del relato contemporáneo. Nada que añorar de su ya mítico Frank Bascombe, el corrosivo y supuesto alter ego del propio Ford, que tendrá una nueva oportunidad literaria en su próxima novela pese a que su ‘padre’ creador nunca imaginó que le prolongaría la vida más allá de las tres largas décadas en que lo ha hecho.

Ahora, en Lamento lo ocurrido, Ford presenta un puñado de historias “sobre gente irlandesa en América y, hasta cierto punto, también sobre gente americana en Irlanda”. Antes de que los lectores huyan despavoridos, añade a modo de súplica: “Dicho así, parece un libro muy aburrido, pero no lo es, creedme”.

Estamos ante una colección de relatos de encuentros, desencuentros, reencuentros y choques fortuitos entre desconocidos, conocidos o apenas personajes intuidos

El mismo escritor que reconoce no haberse empeñado nunca en tener una vida interesante sí admite que ha puesto todo su ímpetu en escribir libros interesantes, algo que demuestra con este ‘regalo español’ a Herralde. Y si quieren comprobarlo aún más, ejemplos de ello los tiene a porrillo: La última oportunidad, Incendios, Canadá, El periodista deportivo, El Día de la Independencia

El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016 vio en la obra de Ford un claro ejemplo de “la gran tradición de la novela americana del siglo XX”. En sus obras se puede apreciar “una épica irónica y minimalista” gracias al “cuidado detallismo en las descripciones, la mirada sombría y densa sobre la vida cotidiana de seres anónimos e invisibles”. Todos estos elementos hacen de Richard Ford uno de los mejores cronistas de ese “mosaico de historias cruzadas que es la sociedad norteamericana”.

Sin ir más lejos, el primero de la decena de relatos que componen Lamento lo ocurrido puede ser un perfecto ejemplo de todo ello. Un hombre y una mujer que un cuarto de siglo atrás compartieron una relación sentimental cuando menos pintoresca se reencuentran por mor del azar en un típico bar de copas de Nueva Orleans. Allí deciden iniciar un largo paseo nocturno por la sureña ciudad estadounidense.

Así es el retratista Ford, lo mismo cierra el foco que lo amplía hasta límites insospechados. Siempre con dos objetivos primordiales: por un lado, divertirse él, y por el otro embelesar a sus lectores con los frescos estadounidenses que pinta con finos trazos y donde no se hace difícil ver retratada toda una sociedad al completo.

 

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