María Luisa Balaguer Callejón nació en Dalias, Almería. En la Universidad de Granada se licenció en Derecho en 1976, y se doctoró cum laude en 1983. El día 8 de marzo de 1999 obtuvo la cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad de Málaga, y en marzo de 2017 fue nombrada magistrada del Tribunal Constitucional. Lectora desde muy joven de la literatura del exilio, de la II República y de las escritoras exiliadas después de la guerra civil española, ha publicado algunos artículos sobre Victoria Kent, y ha escrito sobre literatura de mujeres las obras Mujer y Constitución, y Los hij@s del mercado. La maternidad subrogada en el Estado Social.

A propósito del lanzamiento de su nuevo libro Que nadie muera sin amar el mar (Huso Editorial, 2020), ensayo biográfico sobre la vida de la artista y feminista puertorriqueña Iris Zavala, Diario16 conversa con la autora.

¿Por qué Iris Zavala?

La personalidad de Iris me atrajo por lo que tenía de heroico. Una mujer que en los cincuenta se viene sola de Puerto Rico a Salamanca a doctorarse en la obra teatral de Unamuno me llamó poderosamente la atención. Pero cuando leí su poesía y sus ensayos, me pareció que expresaba un mundo muy interesante para explorar el feminismo que llevaba dentro.

¿Cómo le surgió este ensayo biográfico?

Fue ese entusiasmo por su obra lo que me llevó a indagar sobre su vida, porque me parecía que detrás de ella había una mujer luchadora, que nunca se vencía ante las adversidades que la vida le trajo, que fueron muchas y algunas muy tristes. Y el resultado fue comprobar que tenía una obra extensa, variada y profunda, y que detrás de la mujer que sufría también había una persona que disfrutaba la literatura, a veces como tabla de salvación, pero otras de manera muy crítica, dejando ver su ideología en esos ensayos sobre la literatura de cordel, o el modernismo de Daría.

“Soy una entusiasta del feminismo de la II República en España”

Por favor, háblenos de los personajes femeninos en la literatura y en la música según Iris Zavala.

Es muy significativa en la obra de Iris su preocupación por el feminismo del Caribe. Ella no es partidaria del feminismo de estado, que diría que devalúa a veces la lucha de las mujeres y se declara más partidaria de un feminismo descolonizador, unido a la lucha caribeña de la liberación de un pueblo, de una comunidad colonizada que debe encontrar su identidad cultural. Y en lo que se refiere a la música, sus dos obras, el tango y el bolero son trabajos muy originales de Iris adonde expresa su alegría por la música, la seducción de esos bailes que se remontan a siglos atrás cuando las comunidades del Caribe celebraban sus fiestas y aquellos bailes eran la expresión lúdica de un pueblo.

Su libro también es un homenaje a otras mujeres. ¿Nos podría citar ejemplos y épocas?

Yo soy una entusiasta del feminismo de la II República en España, y he escrito sobre Victoria Kent y algunas otras mujeres de esa época de la Historia de España en la que por primera vez las mujeres pueden medirse intelectualmente con los hombres: Teresa León, Isabel de Palencia, Carmen Conde, Rosa Chacel y tantas otras que la dictadura intentó silenciar. El día que conocí a Iris Zavala, en Málaga mientras clausuraba un curso de verano de la Universidad, me habló de Victoria Kent, a la que conoció en EEUU en la década de los cincuenta del pasado siglo. Me pareció muy bonito homenajear en ella, entonces aún viva, a tantas mujeres escritoras y políticas de aquellos años.

¿Qué diferencias establecería entre el feminismo europeo y el americano?

Hay diferencias significativas, pero también semejanzas importantes. Carmen de Burgos viajó a principios del siglo XX a EEUU y a algunos países latinoamericanos con la ilusión de fundar un feminismo mundial que recogiera las aspiraciones de las mujeres en los derechos electorales, posiciones políticas y agenda de una igualdad internacional, pero fracasó en su intento porque las mujeres latinoamericanas no estaban entonces en posición de entendimiento con sus compañeras norteamericanas, de las que las distanciaba el sometimiento colonialista. Aquella relación entonces imposible hoy se ha suavizado y el feminismo latinoamericano mantiene importantes puntos de contacto con el español y el estadounidense. Porque hay problemas universales en el feminismo, dada la propia universalidad del patriarcado. Pero también diferencias significativas en las formas de ver el mundo. Las feministas en EEUU han creado un campo de exploración poco conocido hasta hace unos años en Europa, que es el llamado MeToo, como reivindicación de un rechazo al acoso, más centrado en el cuerpo, mientras las mujeres en Europa tienen una agenda más centrada en lo político, participación paritaria, medidas de conciliación personal y laboral, o legislación en los derechos sociales de protección.

Como sociedad, ¿qué seguimos haciendo mal en relación a la igualdad de género?

Seguramente es un camino largo que, aunque dé pasos muy importantes como las cuotas electorales o la paridad en los órganos de representación, tiene también algunas dificultades importantes en la práctica, porque el establecimiento de todas estas medias exige tiempo para comprobar su efectividad. El problema de la maternidad en las mujeres, que se manifiesta por ley natural en los años en que las mujeres tienen también mayores oportunidades en su vida profesional, tiene un efecto muy retardatario en su realización personal, porque todavía no hay una cultura de igualdad en el cuidado de los hijos ni en el de las personas dependientes, donde son las mujeres las que mayoritariamente hacen frente a esos cuidados.

¿Prepara alguna otra obra sobre el feminismo?

Sí, ahora intento analizar precisamente la relación entre las diferentes culturas y el feminismo, y eso abre una perspectiva interesante en la relacion Europa-EEUU y en las causas de esas diferencias, incluso entre algunos países de la Unión Europea y otros, basados supongo en elementos culturales importantes. En el caso de Francia, que mantiene todavía un feminismo de la diferencia, seguramente debe ser por la influencia de las corrientes literarias de finales del siglo pasado, del desarrollo del psicoanálisis y otros elementos políticos también de cierta consideración.

Gracias a Mayda Bustamante y a la editorial Huso, que apostó por estas aventuras, puedo intentar dar a luz estas reflexiones que espero que puedan contribuir al desarrollo de la igualdad de las mujeres, que tan importante es para ellas mismas y para la sociedad.

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