Foto: Twitter.

Siempre es mejor ser millonario, pero eso ya lo sabíamos todos, queridísimos hermanos formulaunianos.

Hamilton es millonario, no está con su perro y su serpiente o con su mujer y sus tres hijos o con sus cuatro colegas compañeros de facultad atrapado en un piso en el que sólo da el sol veinte minutos al día.

No, Ham es millonario. Muy millonario. Y tiene una playa -una playa de Bali- a su disposición y para él solo; y por supuesto, si quiere algo, lo que sea, lo consigue.

¿Lo consigue? ¿Todo?

Todo no. Quizá sí compañía y hasta un circuito de karting o cinco malabaristas indochinos, pero todo no…

No puede conseguir carreras. No puede lucirse. No puede luchar ni demostrar que es el mejor… A ver si se va a quedar sin el séptimo título que le igualaría al gran Schumacher y del que dice siempre que le da igual, pero ¡já, que le da igual!

Está hasta las pelotas, hartísimo, comiéndose las uñas y mirando con un principio de depresión el bellísimo paisaje.

Se cuenta a sí mismo que debe aprovechar el momento para meditar, hacer balance de su vida, sopesar nuevos proyectos, pero…

“¡Yo lo que quiero es correr!”

Lo comprendemos. Nosotros, también lo queremos, queremos que corras, que esto empiece por favor ya, lo más pronto posible.

Ojalá deje de tener que comerse muy pronto ya las uñas el grandísimo Lewis Hamilton… y veamos como le derrota el futuro campeón del mundo en la temporada 2020.

Tigre tigre.

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1 Comentario

  1. Me parece un poco pobre el artículo, como sacado del cajón desastre para rellenar por rellenar, por no resaltar sin ir más lejos la poca falta de respeto que se le ha tenido a este profesional,
    no ha habido un solo renglón en el que no se infravalore a esta persona o se la ridiculice,
    me gustaría poder leer contenido de calidad y que las personas que escriben este tipo de artículos se les pague de forma merecida, por lo menos Hamilton lo que tiene lo ha ganado, literalmente.

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