Según el Instituto Carlos III, la tasa actual de hospitalización de los contagiados por Coronavirus se sitúa en un 5 %, y la tasa de letalidad en un 0,6 %. Hay otros estudios que cifran la tasa de letalidad en un 2 %. Pues bien, si cogemos un 5 % de tasa de hospitalización y un optimista 1 % de letalidad, dentro de diez días tendremos 750 ingresos diarios en los hospitales españoles y dentro de 20 días 150 muertos al día. Es la cifra que se desprende de los 14.500 casos diagnosticados el viernes día 18 de septiembre.

Aumentamos aproximadamente un 30 % cada diez días la tasa de incidencia de  Coronavirus en nuestro país. Es lo que se desprende de los datos que publica el European Centre for Disease Prevention and Control ( ECDC), que situaba una incidencia acumulada de 230 casos por cada 100.000 habitantes hace diez días y hoy sitúa esa cifra en 300 casos por cada 100.000 habitantes. De seguir esa tendencia, tendencia que con toda seguridad se incrementará bastante más dada la irresponsable vuelta a la enseñanza presencial que ha protagonizado España, el 28 de septiembre nuestro país alcanzará los 19.000 casos al día, y para el 9 de octubre estaremos en 25.000 casos diarios. Ello hará que acabemos el mes de octubre con cifras de 1250-1.500 ingresos hospitalarios diarios, y cerca de 250 muertos al día. No hay sistema sanitario que resista eso. Ni tampoco economía. Digámoslo claramente.

Afrontar, sin cortar de raíz la pandemia brutal que asola nuestro país,  los meses de noviembre y diciembre, con esas cifras, cifras que aumentarán mucho más, hará que colapse nuestra economía. No habrá turismo. Ni de Invierno, ni de nada. No habrá consumo en restaurantes y bares cerrados. No habrá inversión, pues nadie querrá invertir en una situación en la que puede no vender nada. No habrá consumo que no sea de primera necesidad: ¿quién se va a comprar un coche o una casa, a hipotecarse en nada, con esas cifras diarias de muertos y contagiados? Por no hablar de las imágenes dantescas de los hospitales de campaña tipo Ifema reabríendose y el Palacio de Hielo volviéndose a llenar de féretros. No es el mejor escenario para que la economía funcione mínimamente, más bien el peor, por mucho que los gurús del Ibex y los señoritos mil millonarios que dirigen como títeres a los políticos de este país, digan que hay que convivir con el virus, como si nada.

Me temo que será entonces, en diciembre, cuando decidan que hay que cerrar el país. Tarde y mal. Como se hizo en marzo. Será brutal, de larga duración  y arruinará totalmente nuestra economía. Habrán conseguido arruinar nuestra salud y nuestra economía. Todo por la pasta. Por la suya.

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