Recién salidos del horno, los votos hablan hoy de Galicia y País Vasco. Un día en el que hay mucho que analizar, aún cuando nos faltan algunas referencias bien podemos analizar los cambios que se han producido respecto a las últimas elecciones.

En primer lugar, un contexto de pandemia por COVID-19 ha generado una situación nunca antes vista: el hecho de que se haya prohibido votar a quienes dieran positivo por el nuevo coronavirus ha generado un clima de tensión añadida durante los últimos días. Una medida que, por ejemplo, no se ha tomado en Francia, donde también acaban de tener comicios. No es asunto menor el hecho de haber pasado por encima de un derecho fundamental, como es el del voto. La posición de la Junta Electoral bien sería objeto para un análisis específico.

La participación ha sido otra de las cuestiones a tener en cuenta: en Galicia, una de las regiones más envejecidas de España, la participación ha aumentado un punto respecto a las últimas elecciones. Sin embargo, en el País Vasco ha caído más de 8 puntos. Sin duda, la participación más baja en la historia de la democracia, en lo que a comicios en el País Vaso se refiere, ha sido la de hoy.

Los resultados de los comicios vascos han dado como resultado un PNV reforzado, que ha subido 3 escaños, desde los 29 que tuvo en las anteriores a los 31 de hoy. Sin embargo, ha tenido 49.375 votos menos.

EHBildu ha subido de 17 a 22 escaños, ganando 22.898 votos.

Los socialistas, han ganado un escaño, a pesar de haber perdido 4.632 votos. Una mejora, que aunque no era la esperada, ha conseguido para consolidar su presencia después de haber perdido en las elecciones anteriores 7 escaños.

El PNV necesita del apoyo de una de estas dos formaciones, EHBildu o PSE para poder conformar gobierno. Es bastante probable que lo obtenga de los socialistas, a juzgar por su buena relación, visible durante el estado de alarma, cuando el Gobierno ha encontrado en todo momento el apoyo de los nacionalistas vascos liderados por Aitor Esteban en el Congreso.

Habría otra opción, efectivamente, que sería un gobierno de izquierda conformado por el PSE, EHBildu y Podemos. Pero esta fórmula la ha rechazado desde el principio el PSE, que se ha negado a hacer ningún tipo de pacto con los independentistas.

Podemos ha perdido 85.608 votos, lo que se ha traducido en 6 escaños (venían de tener 11).

Otro batacazo ha sido el del PP junto con Ciudadanos: han perdido 68.974 votos. Apostaban por sumar, y la mezcla del azul con el naranja ha perdido cuatro escaños. El PP tenía 9, y en esta ocasión, del fruto de su pacto con CS han quedado en 5.

La sorpresa, además de la subida de Bildu, la ha dado VOX, que ha obtenido su primer escaño en el País Vasco, lugar donde hasta ahora no habían conseguido tener prácticamente respaldo, con 16.741 votos.

Los números de los votos y los escaños son una cuestión difícil de analizar. Por un lado vemos cómo han subido en votos Bildu, siendo la única formación que en términos cuantitativos ha mejorado sus resultados en papeletas (la única de las que estaban ya en el parlamento, puesto que Vox ha aparecido en escena). Todos los demás, en lo que a votos se refiere, han perdido apoyos.

En Galicia, Feijoo se consolida, subiendo de 41 a 42 diputados. Los socios de Podemos se despeñan y desparecen, mientras el Partido Socialista se mantiene con 14 diputados. Ha sido, sin duda, el BNGa quien ha dado la campanada pasando de 6 a 19 diputados.

Otra formación de izquierdas, nacionalista, ha sido en Galicia quien ha obtenido los mejores resultados en términos comparativos con las últimas elecciones. La irrupción con tanta fuerza del BNGa y de EHBildu hacen que, sin duda, haya que escuchar con más atención a la fuerza de los soberanistas en los territorios.

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