Hay maneras y maneras de adentrarse en las andanzas del señorito Juanito Santa Cruz y en estas Dos historias de casadas, las incomparables, míticas, Fortunata y Jacinta en aquel Madrid de mediados del siglo XIX como muy pocos han sabido retratar con tal precisión. Una de ellas, que probablemente quedará como edición de referencia en las conmemoraciones del centenario de la muerte del escritor canario Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920), es la que ha publicado en un estuche de lujo Reino de Cordelia.

La obra maestra por excelencia del autor de Misericordia, Episodios Nacionales o Tristana, una de las obras cumbre de la literatura en español de todos los tiempos, tiene en esta edición bella y sensiblemente ilustrada por el leonés Toño Benavides una oportunidad inmejorable para reconciliarse o reencontrarse o poder quedar asombrado por primera vez de un clásico indiscutible de las letras españolas de todos los tiempos.

Esta novela coral, ambientada en un Madrid de grandes contrastes sociales, narra las desdichas de dos mujeres casadas: una pobre, Fortunata, y otra rica y acomodada, Jacinta. Las dos sufren los envites de Juanito Santa Cruz, un señorito ocioso y rentista hijo de una familia de prósperos comerciantes que halla en estas mujeres dos víctimas propiciatorias para poner en práctica su indolencia a base de continuas mentiras.

Su ambición estriba en reunir de forma colosal todo lo mejor que la literatura del escritor grancanario había ido esparciendo por otras obras anteriores. En esta logra el culmen

Publicada por primera vez en 1887 y escrita en apenas tres años, Fortunata y Jacinta se encuadra dentro de sus Novelas españolas contemporáneas, pero sobresale entre todas ellas por méritos propios. Su ambición estriba en reunir de forma colosal todo lo mejor que la literatura del escritor grancanario había ido esparciendo por otras obras anteriores. En esta logra el culmen sin lugar a dudas.

La preciosa edición de Reino de Cordelia toma la última corregida en vida del autor y actualiza la puntuación, ortografía y marcas de diálogo, en consonancia con las normas vigentes de la Real Academia Española.

En el prólogo para esta edición, el escritor José María Merino defenestra la imposibilidad científica de poder viajar en el tiempo y lo argumenta bajo la premisa de llevar a cabo semejante osadía a lomos de la literatura de un clásico imperecedero. Releer de nuevo, pasado los años, las décadas, esta joya por antonomasia de Galdós es una experiencia que Merino agradece a Reino de Cordelia porque, de entrada, le ha permitido encontrarse con la “intensidad” de nuevas experiencias. Merino alaba la riqueza de esta obra en cuanto a levantar acta de hablas populares y “un riquísimo vocabulario” que sigue plenamente vigente entre nosotros siglo y medio después de ser escrita “sin estridencia”. Y añade el autor del prólogo: “Resulta un privilegio poder leerla en español”.

Además del lenguaje y la exquisitez con que lo trataba, Galdós sabe mostrar una galería impresionante de secundarios, hasta un centenar, lo que da buena muestra de su capacidad de enhebrar perfiles psicológicos de personajes para que la trama encaje como un guante.

En definitiva, ya solo queda desear buena lectura de este clásico universal de las letras en español, que bien merece una primera lectura o una relectura, con lo que de aventura conlleva esta última opción. Nunca sabemos qué nuevos misterios sin desvelar podemos encontrar en ella. Y qué duda cabe que hacerlo entre las páginas de esta bellísima edición de Reino de Cordelia supone un plus de gozo. Buen provecho.

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