Hay un exceso de lactosa cultural provocada por el vaciado de la disciplina en la segunda guerra mundial, la cultura de masas, etc. En el caso español ha sido una grave crisis de identidad la que ha asolado la disciplina permitiendo tal infección. A fin de cuentas toda esta lactosa ha convertido a la filosofía en un género literario cuyo único principio y fin es el texto escrito, totalmente desconectado de la realidad. En este trance la figura del intelectual, el sabio, ha sido devaluada. Ya no hay filósofos dispuestos a cambiar el mundo, solo a buscar la provocación en la cultura de masas para adquirir notoriedad social. Esto dibuja muy mal el contexto donde se alojan los filósofos: el de una élite cultural. Y obviamente aleja al ideal del sabio del modelo de buenas prácticas, en nuestro caso español el modelo ofrecido por el mito del Quijote: el del disidente con una utopía y el empeño para realizarlo, o el del disidente que cuestiona el poder. Y es que el filósofo debe ser un inconformista, un provocador… un generador de cambios, sino la filosofía se convierte en texto escrito y pseudofilosofía. Con todo esto… ¿cómo una persona ajena a la disciplina va a sentir interés por la filosofía? Ya lo dijo Gaos: «hay una soberbia natural en el filósofo que hace que ciertos problemas sean invisibles para sus ojos».

Se hace necesaria la idea de la filosofía práctica como cura a la infección de la disciplina. Esto supondría la conexión de la disciplina con la vida social, con los problemas políticos, y con la realidad. No obstante esta tarea es muy compleja. Para hacer filosofía práctica y llevar la filosofía a la calle contamos con el escenario menos apropiado: el de la sofística, un  campo de batalla  muy extenso dentro del ágora. Este libro aborda este problema y pretende trazar una vía para la filosofía práctica, a través de la tarea intervencionista. Es un canino complejo pero necesario del que el lector puede tener información valiosa.

Reseña

Antonio Guerero Ruiz, nacido en Huelva en 1971 y residente en Almeria, es graduado en filosofía, máster en filosofía teórica y práctica,  y articulista de prensa. Ha publicado La mentira Zurda. Cuentos de Joseph Landowski. IEA (2011), Literatura Zurda. IEA (2017), Temperamento. Pensamiento filosófico en la obra de Mary Shelly. Apeiron ediciones.(2017), Apuntes de Filosofía Moral. Playa de Ákaba (2018) y Una Guerra en el Limbo. Playa de Ákaba (2018), libro reeditado en el 2019 por Parnass Ediciones. Actualmente colabora con Diario de Almería, Diario 16, Quo, Quimera, Clarín y  REF (red española de filosofía), entre otras. Es además miembro del instituto de estudios almerienses. Ha participado en una decena de antologías y ha obtenido premio en algunos concursos literarios. A su vez es el creador y director del proyecto Filosofía en la calle, proyecto multidisciplinar e itinerante diseñado para impulsar la filosofía en la calle, el ágora, la plaza pública. Filosofía sin Lactosa es su nueva obra y con ella hace una reflexión sobre el estado actual de la filosofía, tachándola de una disciplina enferma sobre la que cabe una urgente solución a través de la filosofía práctica e intervencionista.  

Lamiradazurda.blogspot.com

filosofialacalle.com

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre