Los datos de hoy, reportan cifras similares a las de ayer: 245 casos con fecha de inicio de síntomas en los últimos 7 días. Diagnosticados ayer, con fecha de inicio de síntomas en distintos días 156.

32 han sido los fallecidos los últimos siete días registrados hoy. Un número que se reduce día a día.

Todos estos datos suman en total 242.707 casos confirmados de COVID-19 en España. Son, en principio todos los que han reunido las características establecidas en cada momento, tratando de que no hubiera grandes cambios en las series, aunque hay algunos. Incluyen hasta el día 10 de mayo casos diagnosticados por PCR, y a partir del 10 de mayos, incluyen los PCR y por anticuerpos IGM. En este sentido, se puede observar la evolución de la epidemia desde que se registraron los primeros casos (el primero en la Gomera y en Baleares), a finales del mes de febrero, y cómo aumentaron durante el mes de abril, hasta alcanzar el pico de la curva.

Fernando Simón ha analizado una gráfica en la que se analiza la evolución de la pandemia, donde se observa el aumento de casos y su disminución. El experto ha explicado los distintos criterios que se han tenido en cuenta para poder interpretar los datos, sobre todo aquellos que responden a personas asintomáticas que han dado positivo al hacerse una prueba. Son casos que no han tenido síntomas y no pueden ubicarse en una fecha concreta, y tratan de ser ubicados en una fecha aproximada de contagio.

También se ha analizado una gráfica donde se muestran los casos sintomáticos y los asintomáticos, fechados desde el 11 de mayo hasta el 10 de junio. A medida que evoluciona la epidemia, el porcentaje de casos asintomáticos es mucho mayor de lo que había al principio de la epidemia, donde los casos con fecha de síntomas ocupaban la práctica totalidad, cuando ahora está alrededor del 35%.

Pese a que estamos en una fase muy final, se están detectando casos sospechosos, 10.000 al día -baja los fines de semana-, tenemos unos 60.000 casos sospechosos semanales, a los que al 90% se realiza prueba. Es un esfuerzo muy superior al que se podía hacer en pleno pico de epidemia, y se constata una tendencia muy descendiente.

Ahora lo que interesa es identificar los casos, reducir los riesgos de contagio, según Simón.

Situación en el corredor norte

Tras los brotes en Euskadi se han frenado las medidas relativas a la movilidad entre comunidades autónomas. Según Simón, «todas las opciones que se bajaran para reducir los riesgos, demuestran que tenemos un sistema sanitario prudente y muy consciente de los riesgos a los que nos enfrentamos en el futuro». «Es mejor ser prudentes que temerarios. No podemos arriesgarnos a vivir una situación como la que hemos vivido en marzo y abril».

Lo sucedido está asociado a brotes concretos bien delimitados, pero hay casos que se desconoce su origen, por lo que «hay que tener mucho cuidado», señala Simón. Algunos que los casos que aparentemente no tenían relación con brotes, al final, suelen encontrar el vínculo después de investigarlos.

El brote todavía no se puede considerar controlado, pues hay que esperar varios días. Se trata de un brote en un hospital, y en principio, puede deberse a múltiples factores que por el momento se desconocen según ha señalado el experto.

Permanecer más tiempo en las fases

Según Simón, si la evolución no es adecuada, se ha de entender que lo prudente sería mantener las medidas, extendiendo la permanencia en una determinada fase, como una opción más. «No hay que ir al mismo ritmo de manera irracional, sino que hay que adaptar los ritmos a la evolución de la pandemia», ha subrayado.

Casos en enero

En la base de datos también aparecen casos incluso de 2019, incluso del 11 del 11 del 1111. Según Simón, a veces se cometen errores. Concretamente los que aparecen del mes de enero, «no se sabe si son reales o se trata de un error». Están ahora mismo investigándolo.

Los datos epidemiológicos de vigilancia son datos imperfectos, porque «no son los datos que se ajustan a lo que queremos, sino que se ajustan a lo que hay», no se pueden limpiar, ni interpretar de manera fuera de contexto. «Hay que valorarlos con mucho cuidado». Si se llega a verificar que el virus circulaba antes por España, es posible que haya que valorar esos casos, aunque también puede ser que esos casos sean un error al registrarlos.

Casos importados

Los casos importados provienen principalmente de América Latina y de Estados Unidos, aunque también podrían provenir de alguna otra zona. Solamente pueden venir personas que cumplan una serie de requisitos: trabajo, residencia, o misiones importantes que requieran viajar.

Es cierto, según Simón, que España tienen muchas personas residentes en España que son de origen en América Latina o tienen allí familia, y que por el cierre de fronteras quedaron allí y ahora están volviendo. En estos casos hay que hacer cuarentena, y se recogen los datos de los casos, lo que permite identificar el vuelo en el que han llegado y hacer un seguimiento de todas las personas con las que han estado en contacto.

En cuanto al seguimiento concreto, se hace por parte de sanidad exterior y las comunidades autónomas. La cuarentena es una opción que se solicita bajo responsabilidad del viajero y se comprueba que esto se cumple (no en todos los casos, pero sí en un elevado porcentaje).

La coordinación entre Sanidad exterior y las Comunidades Autónomas es muy buena, y se está consiguiendo una transmisión de infección prácticamente inmediata.

Desde el 11 de mayo se han detectado 104 casos positivos importados.

Botellones de los jóvenes

Sanidad viene actuando desde hace mucho tiempo tratando de controlar el consumo irracional e indebido de los jóvenes, puesto que es un problema de salud grave, que provoca problemas tanto a corto, medio y largo plazo en la salud. Además, conlleva problemas asociados como violencia, accidentes de tráfico.

La acción de sanidad se tiene que reforzar, y los canales de comunicación tienen un papel importante para desmotivar a los jóvenes en el consumo de alcochol, según Simón.

En este momento en concreto, Sanidad puede hacer las recomendaciones específicas sobre las reuniones que no se deben realizar. Corresponde a otros ámbitos de la administración aplicar las medidas de control pertinentes, que no es Sanidad.

Se pueden hacer campañas para desmotivar a los jóvenes para que dejen de hacer estas reuniones peligrosas, no sólo por el alcohol sino también por el COVID-19.

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