Ha comenzado como una brisa, aunque ya se hablaba de ello hace varios meses, el regreso de Domenicali a Ferrari, en la prensa italiana y se ha convertido en una suave ráfaga de viento en los periódicos y medios especializados franceses y alemanes.

Mattia Binotto normalmente merecería al menos un segundo año al mando de la Scuderia… o eso han dicho rápidamente fuentes autorizadas y cercanas a la marca de los coches rojos y los cavallinos rampantes.

Pero en el Corriere de la Sera se dice que en realidad Binotto no lo ha hecho tan bien, que si hubiese gestionado de modo adecuado el equipo, con visión de futuro, Charles Leclerc habría estado en la batalla por el campeonato del año pasado, y quizá hasta habría logrado ganarlo.

Domenicali, actual CEO de Lamborghini, fue el hombre que pronosticó hace ya un año que Fernando Alonso volvería a Ferrari. Si él mismo regresa a Ferrari sustituyendo a Mattia Binotto, que lo ha hecho muy bien pero podría haberlo hecho muchísimo mejor, seguirían creciendo las posibilidades de que Alonso vuelva a vestirse de rojo y le veamos luchar contra el magnífico Charles Leclerc en igualdad de oportunidades; esa batalla ya valdría tanto, tendría el mismo interés o más, que la lucha por el mundial.

El viento sopla y levanta rumores, mueve anhelos y deseos, pero en cualquier caso sopla a favor, está soplando a favor de Fernando Alonso. Y si examinamos a los posibles candidatos para sustituir al querido Sebastian, vemos que Maravilla Alonso sería la mejor opción posible.

Ricciardo, el primer candidato que sonó en las quinielas, sería más caro que Leclerc y eso propiciaría una convivencia extraña, pues quien más cobra se supone que debe ser considerado como primer piloto; y no creemos que sea la idea de Ferrari (nos encanta Ricciardo, y si al final se llevase el gato y la pila de los millones al agua lo aceptaríamos sin reserva, pero…).

Pasemos a Carlos Sainz, otro que adoramos en Las Almas y la F1; aquí ambos recibirían sueldos parejos, Leclerc y Sainz, pero en el equipo entendemos se daría prioridad a Charles sobre Carlos.

A Giovinazzi lo descartamos a no ser que no hubiera nadie más; y no es el caso.

Entonces nos queda Alonso, a quien el dinero en este momento no le importa, no sería necesario darle tantos millones como a Ricciardo, y es muy posible que aceptase un sueldo, más bonificaciones, similar al de Leclerc. Lucharían en igualdad de condiciones.

Serían la pareja perfecta, el binomio ideal, Leclerc y Alonso.

Y el viento sopla, sopla a favor, e la nave va como dicen los italianos. Después de este año horrible y absurdo, que de facto aún no ha empezado y podría ser que no llegase a empezar, la afición se merecería un regalo así. Alonso en Ferrari. Alonso y Leclerc.

Ah, soplemos todos a favor de este viento, porque sería el no va más. Divino, prodigioso, fantástico.

Tigre tigre.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre