El Congreso de los Diputados más atomizado de la historia de la democracia española por la amplia participación de partidos regionales y nacionalistas se convertirá en territorio agreste para Felipe VI durante la próxima sesión de apertura solemne de la XIV Legislatura. Los representantes de los partidos independentistas con escaño en el Congreso han decidido leer un manifiesto contra el rey el próximo lunes, una hora antes de que el jefe del Estado llegue a la Cámara Baja para presidir el acto, al que no acudirán los soberanistas, tal como han anunciado sus líderes en Madrid.

Los promotores del plante a la Monarquía serán los portavoces de ERC, Gabriel Rufián; Junts per Catalunya, Laura Borràs; Mireia Vehí (CUP); Néstor Rego (BNG) y el portavoz adjunto de EH Bildu, Oskar Matute, quienes darán lectura al texto en el que explicarán sus motivos para no asistir al acto de apertura parlamentaria, según informa Europa Press. En total, 49 diputados y senadores tomarán parte en el complot, una nutrida representación que dejará una imagen inédita en el hemiciclo. Pero los escépticos con el régimen monárquico van mucho más allá de la bancada nacionalista “indepe”. A ese medio centenar de críticos se deben sumar, sin duda, los 35 representantes de Unidas Podemos, los de fuerzas importantes como el PNV o Compromís y alguno que otro del PSOE que, sin manifestar públicamente su posición contraria al rey, se declara esencialmente republicano. Es decir, el número podría ser superior al centenar, lo que da idea de cómo ha ido calando la idea del republicanismo en el Parlamento nacional en los últimos años de crisis e inestabilidad política. El hemiciclo es una fotocopia de la España de hoy y demuestra que algo está cambiando en la sociedad.

Según han anunciado desde las formaciones independentistas, el acto de protesta comenzará con la comparecencia sin preguntas que se ha convocado a las once de la mañana. La llegada de Felipe VI al Congreso está prevista para una hora después. Será la primera vez que el rey presida una ceremonia de este tipo con un Gobierno de coalición en el poder, con ministros del PSOE y de Unidas Podemos y en una legislatura en la que hay más grupos de corte secesionista que nunca, aunque no estarán en el Salón de Plenos.

No es la primera vez que estos partidos “plantan” al monarca. ERC, Bildu, el BNG y la CUP ya declinaron acudir a las rondas de consultas que Felipe VI ha mantenido en los últimos años para la designación de un candidato a la Presidencia del Gobierno. Por su parte, Junts per Catalunya, que sí venía acudiendo a las diferentes audiencias en Zarzuela, ha decidido esta vez no asistir a la sesión, aunque en la de 2016 sí estuvo presente, entonces como PDeCAT.

El boicot al rey por parte de los partidos catalanistas es consecuencia del discurso que Felipe VI hizo el 3 de octubre de 2017, cuando arremetió contra la consulta del 1-O sin mencionar a los heridos durante las cargas policiales. Aquellas palabras −con las que el monarca trató de emular el papel de su padre, Juan Carlos I, durante el golpe de Estado del 23F−, no han sido olvidadas por los partidos independentistas, que aquel día aciago para España criticaron que el monarca diera cobertura a los postulados de Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, y a su drástica decisión de aplicar el artículo 155 de la Constitución Española, que supuso la intervención efectiva de las instituciones autonómicas catalanas. Además, según recuerda el diario Público, en enero de 2016 Felipe VI se negó a recibir a la entonces presidenta del Parlament, Carmen Forcadell. “La diputada catalana tenía la intención de acudir al Palacio de La Zarzuela para comunicarle al monarca que Carles Puigdemont había sido investido como presidente de la Generalitat, un trámite que realizan todos los presidentes de los Parlamentos autonómicos después de celebrar sus respectivas investiduras. Casa Real dio instrucciones a Forcadell para que hiciera la comunicación por escrito y finalmente la presidenta del Parlament no fue recibida por el rey. En la decisión de las cinco formaciones que no acudirán a la solemne apertura de las Cortes también pesa su defensa del republicanismo y su rechazo a la monarquía, pero la situación con Felipe VI es más tensa a raíz del conflicto en Catalunya”, asegura Público.

Más allá de que los partidos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos hayan configurado un auténtico bloque político, la herida no solo política sino emocional abierta entre el Jefe del Estado y buena parte de la sociedad catalana aún no se ha cerrado (contaminando a las demás fuerzas nacionalistas) y esa desafección de los republicanos hacia la monarquía española se traduce en los actos oficiales e institucionales, como la solemne apertura de la nueva Legislatura que se pondrá en marcha el próximo lunes. Será un día histórico para la democracia española (la primera Legislatura con Gobierno de coalición desde la Segunda República), pero también un serio toque de atención de cara al futuro: la monarquía borbónica está siendo más contestada que nunca desde su restauración en 1975. Alguien en Zarzuela debería tomar buena nota.

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